Y ya qué si ya no es, no esta de más agonizar con el recuerdo:
Me gustaba que entraras a mi casa como si pertenecieras aquí, algo tan natural que sin tocar la puerta, sin enterarme, aparecieras en mi cuarto, parado en frente mirándome, luego te acostaras al lado y me abrazaras.
Por qué no?, pertenecía ahí, entre tus brazos, y tus brazos entre mi vientre y mi pecho.
Pertenecer.. realmente no nos pertenecemos, aunque me hubiera gustado.
















