Visita sorpresa
Aún no puedo creer que haya pasado. Que suene el celular para recibir la mejor llamada en el último tiempo e ir corriendo hasta la estación de metro a recibir un abrazo que había estado esperando por más de un año y medio.
Nunca antes, después de decir: “tengo mucho sueño”, una tarde de jueves, había sido tan emocionante.
Me siento feliz, completa.













