Esa sensación que nace de un punto intermedio, de donde no puedes salir, aparece cuando una noche mirando el techo de tu habitación de repente te das cuenta de que incluso cuando lo niegas para el resto del mundo, en el fondo sabes realmente que no quieres estar solo, pero tampoco tienes idea de como estar con alguien, cuando pasas el día "bien" pero al llegar a casa rompes en llanto al sentir todo ese miedo reprimido poco a poco ves como la frustración invade tu cuerpo, acelerando las palpitaciones de tu corazón, provocando transpiración en tus manos empuñadas ante tanta impotencia, eres frágil, solo una niña tonta incapaz de expresar una sola palabra, vives visualizando la vida que siempre quisiste tener y así pasan los años, ves atraves de una ventana que el tiempo pasa, sabes que la gente, la vida y las oportunidades están ahí fuera, pero te invade la inseguridad, te vuelve incapaz de poner un solo pie fuera de la cama para finalmente una vez más pensar "Talvez mañana sea distinto"…