Salir de tu vida fue en verdad el acto de amor más grande que he hecho por alguien. Porque tu no ibas acabarlo, aunque te estuviera destruyendo. Algo que espero vaya doliendo cada vez menos.
Porque cuantas presiones, cuantas inseguridades, cuanta angustia respecto a mi y mi entorno que llevaron a tu silencio. Y con ese silencio, pude comprender lo inevitable, lo que me resistía a no ver: que tu futuro anhelado no iba a funcionar juntos.
No importa cuanto tratara de salvarlo,
Ni cuanto de mi ofreciera,
Ni aunque me desviviera por nosotros, como pretendía hacerlo.
Algo que sé que te tomará más tiempo comprender. Pero no tanto, si te percatas que tuvo que pasar para que te fuera “bien”.
En realidad, todo el resto de lo malo pudo haberse reparado. Pero no tenía sentido.
Creo que ahora sí has crecido lo suficiente para comprender por qué todo se vio tan forzado. Porque era necesario.
Yo lucho por salir adelante. Sigo mi vida, y sé que llegará el día en que finalmente pueda dejar todo atrás y volver a darme una oportunidad, con alguien que también lo valga. O al menos lo suficiente.
Adiós, que tengas una buena vida.










