Samantha se encontraba en una situación bastante incomoda, en una situación que bajo cualquier situación evitaba completamente. Sin embargo, la cuestión era diferente con James, estaba enamorada, pero no creía que todo lo demás era parte de su plan o proyecto de vida. —James, primero que nada, yo también te amo. Eso es claro, lo siento y no lo puedo negar. — era la primera vez que la castañana aceptaba sus sentimientos sin muchas complicaciones. —Pero necesito saber si mi amor es suficiente… porque solo será eso, solo seremos los dos, sin más complicaciones. — indicó, pues lo ultimo que quería era hacerlo perder su tiempo, porque ella no cambiaría de opinión. —No se trata de guardarse las cosas, no quiero eso… quiero que me hables claro, siempre. Por muy duro que sea, no me gusta que me endulcen las cosas… James, necesito saber si es suficiente. Si seré suficiente. — agregó, tratando de esbozar una sonrisa. —No me agobias, no me pones de malas… todo lo contrario. — solo quiería tener claro todo.
—Me encantaría, pero saber que tengo esta alfombra roja, es una fiesta de la editorial. Tenemos que ir por favor. — las fiestas del trabajo habían tomado un significado diferente con James, sin duda lo quería ahí con ella. —Pero al regresar podemos acurrucarnos… puedo compensar la compañía de la forma que más te gusta. — dio un guiño coqueto, dándole una idea de lo que se refería. —Iremos como una pareja formal, lo diré a los cuatro vientos sin problema, James. Te amo, no dudes de eso. — @greatxpectations
El rostro de James paso de la sonrisa a la preocupación ¿Y que si el no quería seguir siendo un simple novio? O bueno pareja estable ¿Qué si no quería quedarse cruzado de brazos mientras la vida pasaba? Definitivamente esos no eran los ideales de James, de algo si estaba seguro, quería casarse y tener hijos algo que Samantha no le cruzaba esa idea por la mente y por supuesto que el no la obligaría a nada, respetaba su decisión y el sabia en lo que se metía en cuanto aclararon sus ideales antes de iniciar una relación. — Sam, te amo — dijo asintiendo con su cabeza, eso era totalmente obvio porque desde hace tiempo sus sentimientos cambiaron rotundamente por ella. Tenia miedo de que ello le hiciera huir a la castaña, por suerte ella había correspondido a su amor o al menos ella lo decía asi. ¿Solo serian ellos dos? ¿asi, sin mas? Estaba dispuesto aceptarlo.
— Samantha…— trago saliva con dificultad mirándole a los ojos para luego levantarse de donde estaba sentado y sacar el aire acumulado dentro de sus pulmones. — No puedo. — trago saliva de nuevo con dificultad sintiendo un pinchazo en el pecho y las ganas de salir corriendo — Lo he intentado todo este tiempo no pensar mas , no pensar en el futuro, saber que me conformo contigo y lo que tenemos pero no puedo — agrego sincero mirándole a los ojos un tanto alejado de ella. — Yo quiero casarme contigo, tener hijos, quizá no biológicos pero tenerlos — comento diciendo los reseos que mas anhelaba ¿Qué tenia de malo? Estaba siendo sincero y ella lo había pedido segundos antes. Aunque el no sabia lo doloroso que seria la verdad y sus mas profundos anhelos.
Quiero envejece contigo Sam, pero se que tu tienes un ideal y no puedo hacerlo cambiar. Yo te respeto asi como respeto tus decisiones. Respeta las mias. No puedo seguir con esto. No quiero lastimarme, mas.













