—Lo más sensato es pedir una selfie. Yo lo haría. — bromeó sacando su teléfono para hacerlo él rápidamente. Tomó su identificación y la guardo nuevmanete. Era una chica atractiva y muy graciosa, su reacción le parecía tan genuina, no creía ques estuviera fingiendo ser encantadora, esas cosa no podía ocultarse, era genuina.Habían personas que fingían ser autenticas, solo para acercarse a la familia, debían ser cuidadosos y eso lo habían aprendido a la mala.
Vaya que estaba nerviosa, decía cada cosa que Kennedy no podía evitar sonreír y sentirse como bicho raro. —Basta, harás que me sonroje. — indicó con una sonrisa y un ademán de su mano izquierda. —Tienes razón, eso quizá estuvo mal. Pero lo que es realmente cierto, es que solo soy un ser humano, tan normal como cualquier otro. — solo tenía algunos cuantos millones en el banco y su familia era una de las más poderosas en la unión americana. Su apellido era conocido en todo el mundo, y seguramente su abuelo también. Todo un caos con la familia Kennedy.
—Te ves hermosa así toda sonrojada… te va el rojo en las mejillas. — guiñó el ojo, era evidente el coqueteo. A pesar de ser coqueto, tenía mala suerte en el amor, siempre le destrozaban el corazón en mil pedazos, era el clásico que daba todo, se lanzaba sin analizar las consecuencias. —Eso me recordó, ¿tienes novio? ¿esposo? ¿algo? No recuerdo si lo mencionaste… y si lo hiciste, solo es para reafirmar. — añadió con encanto. Como todo buen Kennedy, tenía carisma y encanto.
Cierto, estaban teniendo una cita improvisada pero él quería otra cosa completamente diferente. —Buen punto, va muy bien todo… café delicioso, excelente compañía, buena platica… ¿qué más puedo pedir? — cierto, algo salido de la nada estaba conviritiendose en un increíble momento. Quizá era el destino. —Ahora podrás enamorarte de un Kennedy. Se ha convertido en mi nueva misión… te conquistaré. Y es por eso que quiero una cita… bueno, en realidad muchas. Así que prepárate, porque no acepto un no por respuesta. —
“Te ves hermosa“ aquellas palabras hicieron que Ridley sonriera y desviara la mirada, si, estaba sonrojada y mas ahora. — ¡Aish! .그렇게 말하지 마 (No digas eso) — hablo en coreano y es que habia vivido alla durante diez años y sin duda alguna siempre, siempre se le salian expresiones y palabras como ahora que dijo ‘No digas eso’ con una expresion bastante peculiar de ella. Toda su familia estaba acostumbra a recibir dichas palabras o comentarios, para Ridley era dificil tener que dejar de soltar el idioma cuando vivio alla durante diez años.
— Me has sonrojado mas, seguro que ese es tu don. Tenco cero dudas y muchisimas pruebas — comento bebiendo de su café para luego mirarle rapidamente ¿En donde le habia visto el anillo de compromiso o matrimonio? — ¿Tu crees que si tuviera alguna relación te hubiera invitado un café? No, seguramente le daria el lugar a mi esposo. Asi que nada de que preocuparse, no tengo novio, ni tengo esposo... tengo un par de ex locos ¿Eso cuentan? — cuestionó riendo y nego con su cabeza.
— ¿Enamorarme de un Kennedy? Mi mamá esta enamorada de tu abuelo. Supongo que no se repetira la historia — le guiña el ojo haciendo mencion de que ella no se iba a enamorar de él, pero ¿quien sabe? todo podia pasar. El hecho de que Joseph hablara de lo mas seguro le asustaba y por eso empezo a negar levemente con la cabeza. — Supongo que sere la primera en decirte que ‘no’. — queria protegerse de todos y eso incluia su corazón, Ridley se veia enamorada de él pero jamas iba a saber si el contrario se sentiria igual que ella, simplemente no queria arriesgarse. — Pero puedes venir cuando quieras a la biblioteca, librerira, incluso a esta cafeteria. Te servire los mejores cafés.