Aire sucio
Columna publicada en Mural el 25 de Febrero del 2014 (http://www.mural.com/editoriales/nacional/694/1387290/)
El aire de buena calidad es lo más difícil de garantizar en una metrópoli como la nuestra. Ni siquiera la seguridad pública, el agua potable o los servicios municipales adecuados resultan tan complicados de ser provistos como el aire fresco, limpio y puro. Respiramos uno de los aires más sucios del País. Y pareciera que las autoridades municipales y estatales se lo toman a la ligera. Asegurar aire limpio no es una responsabilidad exclusiva de las autoridades ambientales. La perspectiva de salud ambiental debe ser transversal a otras Secretarías del Gabinete estatal, comenzando con la Secretaría de Movilidad y pasando por la de Infraestructura y Obra Pública así como la de Integración y Desarrollo Social, por mencionar algunas. Y tenemos el primer lugar en dos contaminantes en concreto: ozono y partículas suspendidas. El primero se produce como consecuencia de los óxidos de nitrógeno, emitidos en su mayoría por la actividad vehicular. Y el segundo, debido a la erosión del suelo, la quema de residuos -como en la producción de ladrilleras- y también a factores territoriales específicos. Estar por varios días rebasando los estándares que las normas ambientales indican para ozono y partículas debe ser visto como el indicador de que hay ciertas políticas que están fracasado. Porque el aire sucio afecta a la calidad de vida de las personas. En el estudio "Más de una década de aire sucio en el Área Metropolitana de Guadalajara", elaborado por el Colectivo Ecologista Jalisco, se documenta la relación que existe entre el aumento de la mala calidad del aire, reportada a través del Imeca, y el incremento de los indicadores de salud durante los últimos 11 años y, evidentemente, el resultado es claro: a más contaminación del aire, se incrementan enfermedades de distintos tipos. Esto nos parece una situación obvia que, sin embargo, no lo es cuando vemos las políticas, proyectos y presupuestos tan raquíticos e ineficientes que son aplicados para atender el problema. Es un problema de salud pública. Frente a estos hechos, la autoridad ambiental estatal modificó la estrategia frente a las contingencias atmosféricas y ahora éstas serán decretadas cuando la mala calidad se reporte en una de las 11 estaciones. Esta es una buena noticia, pues la forma en la que lo veníamos haciendo como metrópoli promediaba el Imeca por estaciones y esto daba como consecuencia cifras cuestionables y una respuesta tardía a los problemas. La mala noticia es que, aunque la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Territorial ha endurecido -para bien- estos parámetros, el resto de la estructura gubernamental -estatal y municipal- sigue sin entender cuáles son sus responsabilidades frente al tema. Se decretan contingencias y parece que no ocurre nada. Movilidad no restringe la circulación de autos. Desarrollo Económico no tiene una estrategia con el sector industrial. Los Ayuntamientos no logran detener la actividad de las ladrilleras. Secretaría de Salud no logra articular los problemas de influenza con la mala calidad del aire. Las escuelas y centros educativos son los que mejor responden: suspensión de clases u horarios de entrada recorridos una o dos horas. El aire sucio significa que muchas políticas de Gobierno están fallando, no sólo las ambientales. Porque hay situaciones en las que todos los problemas sociales y económicos hacen sinergia y respirar aire sucio es la cereza del pastel. Zonas como Las Pintas, en Tlaquepaque; El Rosario y Loma Dorada Ejidal, en Tonalá; Miravalle en los límites entre Tlaquepaque y Guadalajara, tan sólo por mencionar unos casos, son ejemplos en donde conviven pobreza y exclusión social. Y no somos capaces de que estas comunidades tengan lo más básico, que es respirar aire limpio, para mejorar su calidad de vida. Transporte público limpio y eficiente, medidas para desincentivar el uso del auto, políticas de salud pública que entiendan y articulen los problemas de calidad del aire con sus estrategias en la Ciudad, una verdadera política de protección del arbolado urbano y, sobre todo, una visión compleja e integral de los problemas ambientales son acciones que no estamos poniendo en marcha quienes respiramos el aire sucio de esta metrópoli. @marasiro Leer más:http://www.mural.com/editoriales/nacional/694/1387290/#ixzz2uYE50tt7 Follow us:@muralcom on Twitter

















