quiero ser astronauta irme al espacio y escribir poemas en el espacio sobre el espacio
escribir poemas cosmológicos negros infinitos que hablen de todo el universo que se pierdan en lo oscuro agarrar de repente un micrófono que haya un parlantito afuera de la nave y leerlos para que corran para que se desparramen y vayan frescos sin rozamiento hasta que sean un ruidito rítmico en la radio de otra civilización
eso quiero irme al espacio estar en el espacio y escribir poemas sobre el espacio para otra civilización
y de paso flotar flotar y reírme no pesar aprovechar que voy a estar lejos de la tierra y que voy a poder mirarla siendo extranjero a ella para gozar de la distancia que recomiendan los epistemólogos para hablar de la humanidad entera con plena objetividad para que todo lo que diga sobre lo humano sea por fin cierto universal final
eso quiero irme al espacio estar en el espacio y escribir poemas sobre el espacio para otra civilización y decir cosas universales
y hablar con houston de manera técnica que me pregunten por la batería por el combustible por esas cosas y que cuando se haga un silencio en la conversación aprovechar saber que están todos con camisas y corbatas sentados delante de grandes maquinas con gráficos y números que suben y bajan para decirles: houston i have a poem
y que desde el sonido envolvente de la sala allá en texas estados unidos de norteamerica salga mi voz como en latín como si en griego como si en un idioma eterno les cayera un poema un poemazo sobre el espacio que haga emocionar a los ingenieros hasta volverles subjetivas las ecuaciones
eso quiero irme al espacio estar en el espacio escribir poemas sobre el espacio decir cosas universales y emocionar a los ingenieros
y después y después pedirle a houston ey houston dale cumplime un deseo un sueño que cuando sea de noche en el espacio aunque en el espacio nunca sea de noche entonces mejor cuando terminemos de cenar y mis compañeros de nave ya se vayan a dormir y por un acto performativo inventemos porque digamos: “esta es la noche” que me dejen salir de la nave a dar una vuelta una vueltita nada más como cuando después de comer voy caminando por el barrio a comprarme un helado de palito a la gnc y que pueda flotar un rato para irme a dormir sintiéndome liviano con la frescura metafísica de quien estuvo en el cielo mirando trescientos sesenta grados sin haber visto a dios por ningún lado
-Poema de Ale Chuca







