Encantada con el resultado... Realizado en crochet y con mucho amor...

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Encantada con el resultado... Realizado en crochet y con mucho amor...
xesta imagen es creación de otre serx
Lo que quiero que entiendas, Milo, es que yo sí conozco el amor. Lo conozco, lo siento vibrante por mi cuerpo, reboso de él. A lo mejor demasiado, y esta frase como un eufemismo del (des)entendimiento del siglo: ¿Se puede cuantificar el amor? ¿No te parece que todo fluye de la misma manera porque todos venimos desde el mismo principio del universo? Entiendo el amor, me desentiendo de ti. No quiero tu magma volcánica entre mis costillas, no quiero tu violencia de adolescente noventero con infinitos privilegios. Es que hoy me has dicho que nunca sentiré nada. N, u, n, c, a. La rabia se me subió de la misma forma que mi falda la segunda vez que nos desnudamos, rapidísimo y sin permitirme pensar. Yo siento, siento muchísimo. Siento tus piernas chocando contra mis muslos cada vez que lo hacemos, tu barba de tres días cuando, igual que regalo del cielo, acercas tus labios a mi mejilla para darme un casi beso que me deja a pesar de todo sin respirar durante un par de segundos, siento en la parte baja de mi seno izquierdo, alojado cerca del centro, cada mirada de amor que le dedicas a Jota, el rubor que me sube desde mi punto más rojizo y placentero hasta las orejas cuando me dices que me veo ''como un abejorro en verano'', el apretón en el estómago cuando Jota me dice que se va, el nudo en la garganta cuando escucho sus zapatos dirigiéndose a la puerta, el escalofrío subiéndome por la columna cada vez que siento al fantasma de mi abuela pisándome los talones. Me hiciste sentir mar embravecido y no sé calmar este estado de pánico, de odio, de amor violento. Milo, sí siento. Y tú no eres capaz de calmar esto.
xla pintura es de otre ser humane maravillosex
si Alelí fuera más fuerte de seguro ya no lo querría /como a una presa/. Ya no buscaría que le hablara, le diera besitos en la mejilla, o le hiciera cosquillas. Si Alelí fuera más, no estaría llorando por querer de vuelta su manito recorriendo con suavidad su estómago desnudo mientras duermen la siesta. Si Alelí fuera lo que decía ser, olvidaría todo eso y sería capaz de no desearlo cercano, de amarlo en libertad, con esa libertad de la que se jactaba y que terminó por fusilarle el corazón. Pero la avecilla está deshilachada, no sabe armarse a sí misma sin llorar, no sabe soltar... Si supiera no se sentiría tan abandonada, tan carente de caricias. No preguntaría mil veces si a lo mejor Milo le ha dejado algún recado, si a lo mejor tal vez ojalá pudiese pensar en ella durante el día y sonría, o quizás, si lo sintiese pertinente, amarla aún si ella es incapaz de entender su forma y los árboles que la conforman se peleen en su interior todos los días, aunque se escape cada vez que siente el universo entero dentro y fuera de su cuerpecito de abejorro desarmado. Es que le asusta la inmensidad con que lo ama, porque mientras Milo le dice que el amor es universal, que no puede ser dirigido a una sola persona, que es como el pegamento, la unión de todas las cosas, Alelí, si bien lo razona, y entiende el concepto /Milo une todo su mundo de barco congelado/, no puede dejar de sentir que todo el amor que siente fluye hacia él y no entiende qué es lo que le falta para ser el universo todo y que Milo la ame
No entiende, se ofusca, llora. Cree por momentos que está enferma, que su cuerpo se empieza a pudrir pero por sobretodo, su alma. Está segura de que una enfermedad se le ha alojado en el alma y por eso no puede sentir el amor sin asustarse profundamente, sin sentir el irresistible impulso de resguardarse, de correr. Y al segundo de alejarse, llora perdidamente por haberse ido. Se aburrirá, repite la abuela, se aburrirá de tanto tira y afloja. Se aburrirá de tanto tira y afloja, Alí lo sabe.
xesta imagen es creación de otre humanex
Au revoir.
Te cansaste de jugar a las atrapadas y yo me cansé de jugar a las escondidas. Hoy el tren vuelve a salir temprano y yo tengo que esperarte un poco menos. Sigo en esa estación con todo el perfume a cementerio que dejaron sus lágrimas mentirosas y su ausencia en pensamiento. La carta que te tenía la despedazó el tren un poquito después, como si fuera posible que todo pedazo de mí muriera triturado. Que no lo entiendes, que me llamas loca, que me odias, pero no te alejas, aunque tampoco llegas a nuestra cita y no te entiendo, estás loco, te odio, pero no hagas una estupidez, que te quiero re harto, Jota. Tráeme un cigarrillo cuando vengas, y ojalá algo con qué escuchar Bowie, a ver si así se me borran las lágrimas de la cara, a ver si te avispas y me traes un café para quitarme el olor a clavel de cementerio. Dile a Milo que sonría, que me quiera, que seguiré siendo su niña, su colibrí desvariado hasta el alma, literal. Sigo tozuda, de pie a pie, no cambio, niño, no puedo cambiar, me morí esperando a Jota y amándote a ti, m de muerta, m de Milo, Milo de cuánto-te-quiero-Milo, con un suspiro pegadito al nombre. Que rara esta ausencia de dolores, de colores, de vida. No me veo y aún así sé que tengo un aspecto horrendo, y es tu culpa, niño raro, es todo tu culpa, ahí con las lágrimas pegadas a la cara y el labial medio-casi-todo salido. Los pétalos me asfixian y apestan, como la ropa interior que no dejaron que me sacara ni siquiera para morirme, como si con cada flor se liberaran del peso de ¿qué? ¿de mi muerte, de mis vestidos, de mis labios rojos, de mis ojos insistentes en sus rostros? Jamás, ellos siguen, excepto los labios, y volvemos a ti, Jota, siempre volvemos a ti, a tu incesante dolor de cabeza, a tus cafés desabridos y tus rancios pasteles de mora, a tus ojos culpables y tus no, yo no siento nada, a mi falda en tus muslos y mis labios jugando con tu garganta, a tu respiración entrecortada y... Viene el tren, Jota, de nuevo no llegaste, de nuevo me voy. Ojalá puedas venir mañana.
xla imagen es creación de otre humanex
migitas
La vida es simple cuando no se sabe nada de poemas, sexo y amor. Como si aquellas tres palabras estuvieran unidas y no pudieran existir sin la otra, y sin embargo Alí sabe que no es necesario, que el sexo no lleva al amor y el amor no lleva a los poemas, lo sabe ahora, claro. Que el te amo se dice con liviandad, y jamás siendo mentira, aunque luego podía aburrirse o simplemente no amar tanto, peso nadie era capaz de entenderlo, que un día sí o un día no, que me lo debes, Alí, Alí de Ali-méntame el sexo desenfrenado porque dijiste que me querías. Se preguntó alguna vez si su abuela se había equivocado al decirle que para querer a alguien no es necesario ser correspondido ni debe ser todos los días, la había criado para que aquel colibrí estuviera constantemente amenazada, moriría comida por los perros callejeros que no entendían su capacidad de dar y recibir amor, lo sabía. Y jugaba, porque al perro callejero lo mantienes contento y pacífico si les das de comer. ¿Lo dije ya, que los hombres grandes no quieren, solo desean? Así que pinta sus labios y sus uñas con la delicadeza de un sol de invierno, ese que alumbra todo pero no sobrecalienta nada, un sol rojísimo que se viste de seda picante, donde los vestidos se le deslizan pieza a pieza por la piel, los hace danzar y revolotear ahí donde se encuentra su vientre, pero Milo sigue dándole la espalda. Lo ensaya en su habitación un sinnúmero de veces, para que sea ella la que tiente, para que no sea ella la que desee, pero Milo no la mira y ella debe disimular la pena en sus ojitos danzarines, disfrazándolo de añoranza, maquillándolo de deseo. Y como chiste cruel es JiaHeng quien se acerca, y por supuesto que la besa, y la mira como desea que él la mire, pero en esos ojos la mirada solo le produce un apretón desagradable en el estómago y la garganta. Amarse a medias nunca fue su especialidad, tanto querer desperdiciado en miradas que no fueron aceptadas por supuesto que te destruye, pero Monroe sonrió cuando le preguntó si amarse entre tres estaba bien, lo hizo con sus ojitos tan tristes que Alí no fue capaz de combatirlo. ¡Por supuesto que dolería! Claramente lo hace, le entreteje el corazón y lo asfixia, como su sostén, como la ropa que desea solo sacarse, como el labial que le tapa las grietas de los labios por falta de amor. Todo duele una inmensidad alarmante.
xesta imagen es creación de otre humanex
La no-sonrisa de Monroe.
Vive entre vestiditos de flores y faldas de tinte colegial, blusas a botones y zapatitos que resuenan, que marcan, que dejan. Y cada vez que la tela cae sobre sus piernas siempre desnudas recuerda a un chiquillo pegoteado y brillante de sudor riéndose de ella (¡Ale tiene piernas de elefante!), como también aflora en su mente cada cierto tiempo el cuadro de Marilyn Monroe (¿soy tan linda como ella, mamá? Pero es que ella es muy bonita, cielo) que el sudor aplastó y murió a sus 12 años. El cuadro se hizo vidrio picado y astillas de tantas lágrimas porque no podían haberle mentido así toda su vida: Marilyn, esa figura de eterna sonrisa incluso en somnolencias, tenía los ojos más tristes que Alelí hubiera visto, y no pudo evitar sentir que su corazón perdía una capa quizás de qué. Botó los restos con las lágrimas de niña enrabietada y el convencimiento a flor de piel girando en torno a la felicidad inexistente y el amor destructivo. Y para qué detenerse en los qué-hubiera, aquello lejos (si es que no imposible) está de suceder y por mucho que lo intente negar, Alí se sabe tozuda hasta la médula. Agarró el labial más rojo de mamá, e imitó como si se le fuera la vida en eso (y tal vez sí) a todas esas mujeres rotas y grandes que se miraban un segundo al espejo y luego corrían la vista con una (mal) disimulada mirada de asco. En su mente de niña se trenzaron todas las muecas y los por-decir, y no fue hasta verse con los labios rojo fuego que se sintió (inútilmente, fugazmente, de-mentira) ella de nuevo, con escudos y una fuerza (de papel a punto de quemarse) capaz de hacerla saberse suya y de nadie más. (...) Salen a la avenida con la noche cerrándose sobre ellos. Alelí se pierde en Milo y por poco olvida que no la quiere, que todos esos olores a perfumes caros no son de ella pero qué-importa, que por donde vaya JiaHeng irá él, y le toma la mano con esa insistencia de quien se sabe a punto de ser abandonada y deciden que ese es el momento para decírselo a Jota, que ya camina un poco más adelante, y antes de poder arrepentirse (porque no hay peor que ver el dolor de JiaHeng y no poderlo acurrucar entre su pecho maltrecho) Milo lo llama y solo basta un segundo para que todas las miradas se centren en esas manos unidas como lazo (de papel a punto de quemarse, inútil, fugazmente) indestructible. La risa le sale de puro nervio, pero de todos quien ríe más es JiaHeng. Es inevitable recordar al chiquillo todo cochino riéndose de ella por fea (porque no hay otra razón), y a esa Marilyn que de seguro también llora porque lo intenta todo y la siguen viendo como la tonta de los vestidos bonitos, y tal vez qué soñaba la rubia loca, porque loca claro que estaba. Siente el peso abultado y con espinas del rechazo bajarle por la garganta, ¿por qué es tan increíble que Milo la quiera? Y la rabia se le mezcla con la saliva y vuelve a tener 12 años con los labios todos manchados y las lágrimas cayendo hasta lo imposible. No es una cosa que de risa, su amor, toda ella, sus vestidos y su inseguridad cada vez que alguien la mira, no, no es una cosa que de risa.
xla imagen es creación de otre humanex
Un estruendo, siempre hay un estruendo en todas partes, música clásica con olor a calle antigua, el auto intermitente que por poco y choca, el viento rozando huesos, un idioma extraño que se parece al mismo con el que me hablas pero no suena ni siquiera cercano. Vamos por la misma calle creyendo que somos distintos pero tenemos la misma estaca clavada y la misma pena en los ojitos, vemos todos las nubes: ‘‘mirá cómo se pondrá a llover mañana’’, así, al unísono, pero nos encanta sentirnos especiales y únicos, nos encanta sentir que somos más o tal vez menos pero diferentes, y eso es lo que cuenta. Nos encanta hacer la distinción entre dos tipos de personas en el mundo y caminamos con la cabeza alta y risas que flotan solo porque escuchamos Bowie y fumamos hierba tan falsa como el amor de Milo y tan fácil de conseguir como JiaHeng cuando le hablo. Y pestañeo y ya no están y entonces todo es estruendo de nuevo: mi risa consentida, las suelas de sus zapatos raros contra la madera, y sus besos en mí con los ojos puestos en él, igual que el rugido del mar. Un ruido insoportable ese de la ciudad, del tren, el de los pies de mi abuela arrastrándose aún por el piso, el del viento subiendo faldas, el tintineo de esas llaves perdidas no sé dónde y ese pequeño gesto en mi pelo que hace Jota, el asqueroso sonido de mi ronroneo porque no puedo evitar buscar el calor como barquito perdido y congelado, el tono condescendiente y huraño con el que Milo dice que me quiere, nada más ensordecedor que eso. Me sé el tango de memoria cariño, paremos con toda esta situación incoherente.
xesta imagen es creación de otre humanex
-eng.
Tienes olor a reloj de tictic incesante y envejecido, tanto que inspiras lástima e incapacitas... sí, eso, me haces incapaz de no mirarte. Tienes olor a mar, bichito, y no lo niegues, que me estás ahogando tal como las olas de mis pesadillas. Tus manos en mi garganta y tus ''no, yo no siento nada'', ¿cómo te atreves a decirme semejante pendejada? Y no, no te estoy confundiendo, tú eres el loco. ¿Milo? Ah, no, Jota. Jota, jota, jota, impersonal, así, con la lengua detrás de los dientes sin tocar nada, igual que tú, tú con tus manos dudosas, llenas de ¿cómo se llamará eso? Tú, con la sangre caliente y la mirada fría. ¿Has ido al mar, Milo? Mi abuela me dijo que el mar me reclamaría algún día. Pero no te vayas, no te fundas con él. ¿Desde cuando la jota y la eme se parecen tanto? Desde nunca, pajarito, desde nunca. El ruido del tren no me deja dormir tranquila, JiaHeng, ¿o acaso eres Milo? Afloja el agarre en el cuello por favor, dejarás marcas y no quiero que él se entere que en algún momento camino a la inconsciencia lo veo y pronuncio su nombre y se me colorean las mejillas incluso si estoy sin respirar. No digas que no, JiaHeng, sos el más loco porque tienes olor a mar, ahora baja el volumen, quiero dormir. ¿Por qué no dejas de correr y pones tu mano en mi pelito y me decís que soy el pajarito más lindo del mundo? Mejor ven y deja que te recorra el cuello, Milo, déjame perderme entre tus muslos y hacerte desenfrenar, deja que mi lengua te conozca, bichito con -eng al final, amarrarme a ti como serpiente y envenenarme de ti, de ti, de ti... de tu olor a reloj viejo y tu otro olor a mar.