Epítome
Cierta desaparición definitivamente tuvo una razón, no huí de aquella ciudad por voluntad propia. Un dolor y pánico había crecido en mí recientemente, y por los juegos que me tiraba mi propia mente y las palabras y diálogos que tenía con mi consciencia me llevo a un punto de locura.
Tanto dolor me llevo a querer alejarme por siempre de ese lugar, ya que pareciera que la ciudad estuviera embrujada; como si todos los que estuvieran ahí se hubiesen vuelto locos o ya se hubieran embarcado por ese camino. Pero no, creí haber descubierto la verdad, simplemente esta ciudad lo llevaba a uno a pensar demasiado.
Y ahora, estaba yo en este pueblo donde busque refugio, según yo esperando tal reflejo, pero esa historia la dejare en el pasado. La ciudad es buena, es acogedora, es amable y es afectiva a los que de verdad se consideren fuertes para aguantar tan ardua vida ahí.
Con la cabeza en alto, la resolución fue volver, tal vez en una perspectiva diferente, pero se debe actuar así; pocas veces se encuentra una epítome de tal magnitud.














