Me enamore del olvido en persona.
Háblanos mucho sobre nuestras necesidades, lo que queríamos y no queríamos en la relación. Entonces entendí que debía de comunicarte lo que quería, y pedí, pedí y pedí.
Pedía llamadas, no que tu lo hicieras, yo iba a llamarte, avisaba el día y la hora, pero a veces no contestabas... No estabas, estabas ocupado, lo olvidabas o simplemente no lo escuchabas. No me molestaba que tuvieras cosas que hacer, me dolía que olvidarás lo nuestro.
También pedí atención, que recordarás cosas que te había contado, cosas como eventos, detalles, sucesos. Me dijiste que no tenías tan buena memoria, pero yo no entiendo, como podías olvidar algo que se supone es importate y no me refiero a las cosas, me refiero a mi, entonces me dolía que me olvidarás.
Entonces el olvido fue creciendo, olvidaste llamarme, olvidaste avisarme, olvidaste los detalles, los juegos, olvidaste nuestro segundo aniversario, olvidaste lo que te conté, olvidaste que me amabas el día de mi cumpleaños, tanto que te fuiste.
Y en este momento, no me duele las cosas que no hacemos o que dijiste que harías, me duele que me olvides. Ya no sé como pedir lo que pedí en un inicio con palabras, con enojos, con reclamos, con lágrimas, simplemente estoy cansada y ya no quiero pedir.
Te amo, pero tal vez yo necesite olvidarme de ciertas cosas también.