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'Scarborough' by Anthony Romaniuk
Anthony Romaniuk: “La improvisación es el motor diario de mi trabajo”
[Anthony Romaniuk. / Leslie Artamonow]
Con su tercer álbum en solitario, que acaba de publicar como los dos anteriores el sello Alpha, Anthony Romaniuk explora el universo de los modos con una mirada transversal
Australiano de nacimiento, Anthony Romaniuk es un músico difícil de encasillar. Formado entre el jazz, la tradición clásica y la música antigua, y abierto hoy a la improvisación y la electrónica, Romaniuk ha convertido esa diversidad de lenguajes en el eje de una búsqueda personal que atraviesa su trabajo como intérprete, improvisador y compositor. Su nuevo álbum, On Modes (Alpha), condensa ese itinerario en un programa en el que conviven Pärt, Adams, Ligeti, Radiohead y Björk junto a sus propias composiciones. Hablé con él de todo ello.
–Su trayectoria es singular: jazz en los inicios, formación clásica en Nueva York, especialización en música antigua en los Países Bajos, y luego una apertura hacia la improvisación y la electrónica. ¿Cómo dialogan hoy todas esas capas en su manera de hacer música?
–De hecho, ha sido un viaje inusual de descubrimiento musical con muchas paradas interesantes por el camino. Probablemente, los dos hilos conductores de todo ello sean la curiosidad y la improvisación. La curiosidad es lo que me lleva a pasar de un estilo a otro. Encontrar algo cautivador en un tipo concreto de música que me hace querer explorarla más a fondo. También creo que crecer en un país culturalmente fluido como Australia me ayudó mucho, al inculcarme el tipo de eclecticismo que practico. Y la improvisación es el motor diario de mi trabajo. La improvisación es la mejor manera de estar completamente en el momento mientras se hace música, y me parece útil incluso cuando se toca algo con una partitura muy precisa y exacta. La libertad de tomar decisiones en cada instante proviene de la improvisación.
–On Modes gira en torno a los modos, un concepto muy antiguo pero que en su disco suena completamente actual. ¿Qué le atrajo de este sistema y qué cree que ofrece hoy que no aporte la dualidad mayor-menor del sistema tonal?
–Los modos eclesiásticos antiguos, o modos griegos, no suelen recibir especial atención en la enseñanza habitual de la música clásica; sin embargo, forman parte del plan de estudios estándar del jazz. Así que mi primer contacto con los modos fue a través de álbumes como Kind of Blue (Miles Davis) o A Love Supreme (John Coltrane), en los que se hace un uso extensivo de la modalidad. Lo que me atrajo entonces y sigue atrayéndome ahora es la pureza de su carácter. Para mí, cada modo tiene un estado de ánimo asociado, una especie de atmósfera; por ejemplo, el modo dórico es agridulce, oscuridad con un toque de luz emergente. Los tipos de estados de ánimo que ofrecen los modos son muy diferentes de los de mayor-menor, de alguna manera más complejos y sin duda menos comunes.
–El proyecto nace durante la primavera de 2020, en un momento de parón global por la pandemia. ¿Hasta qué punto ese contexto influyó en el carácter introspectivo –y a veces casi meditativo– del disco?
–No diría necesariamente que el ambiente del confinamiento influyera especialmente en el concepto, sino simplemente que durante esos meses yo tenía espacio mental para que surgieran ideas inusuales y tiempo para desarrollarlas. Pero el carácter meditativo e introspectivo de la música no es más que un reflejo de mi personalidad y de lo que busco al componer. De hecho, la meditación es uno de los pilares más importantes de mi vida y la practico en serio desde hace más de veinte años, así que supongo que es natural que esto se refleje en mi música.
–El programa combina repertorio muy diverso –desde Pärt o Ligeti hasta Radiohead o Björk– junto a sus propias composiciones. ¿Qué tipo de equilibrio buscó entre la música preexistente, los arreglos y las obras originales?
–A la hora de seleccionar el repertorio de un concierto o un álbum, busco el tipo de cosas que me gustan como oyente: algo ecléctico, inusual, un poco creativo, una mezcla de lo conocido y lo desconocido, y algo que suponga un pequeño reto. Encontrar el equilibrio entre este tipo de elementos lleva tiempo y requiere algunos ajustes, pero el resultado final debería ser, sin duda, algo equilibrado, al menos en mi opinión. Así pues, en ese sentido, Radiohead y Björk encajan perfectamente con Adams y Pärt; sin embargo, un ejemplo de algo que no encajaba es una obra de Bach que grabé, pero terminé excluyendo del disco porque me parecía poco natural y desequilibrada con las demás obras.
–Phrygian Gates es, con diferencia, la obra más extensa del disco, que parece orbitar en torno a ella. ¿Qué significa esta obra para usted y cómo dialoga con el resto del programa?
–Siempre he sido un admirador del minimalismo, y no solo en la música. Una de mis obras favoritas de todos los tiempos es Music for 18 Musicians de Steve Reich, que he tenido el privilegio de interpretar en varias ocasiones. Por eso buscaba una obra para piano solo que tuviera una envergadura igualmente épica, y cuando descubrí Phrygian Gates, era inevitable que creara un programa en torno a ella. Es una música fascinante: no hay melodías reconocibles, sino que es un juego de texturas y ritmos que sumerge al oyente (y al intérprete) en un trance. La idea de crear este programa surgió de esta obra, ya que Phrygian Gates es, claramente, una obra que utiliza los modos (frigio, obviamente, pero también lidio y jónico). Un programa completo de música modal en torno a esta obra resultaba demasiado interesante como para ignorar la idea. Tenía una nota en mi móvil donde anotaba ideas periódicamente, la mayoría de las cuales acababan descartadas. Es un proceso muy difícil de describir; simplemente, cuando una combinación concreta de piezas funciona bien, lo sabes instintivamente.
–Y ahí entran también sus composiciones propias, que exploran el universo de los modos desde una perspectiva muy personal. ¿En qué medida escribir este repertorio fue una necesidad para completar el concepto del disco?
–Era algo imprescindible, ya que, sencillamente, no hay tantas piezas en el repertorio clásico para piano que puedan considerarse modales. Existe una jerarquía en el uso de los modos, siendo el dórico, el jónico y el eólico los más comunes, mientras que el lidio y el locrio cuentan con relativamente pocas piezas. Así que si quería incluir algún tipo de representación de todos los modos en el programa tenía que encontrar piezas poco habituales en esos modos fuera del canon o crear piezas nuevas; y acabé haciendo ambas cosas.
–El uso de dos pianos muy distintos (el Klavins M450 y el Fazioli) y la incorporación de efectos analógicos amplían enormemente la paleta tímbrica. ¿Buscaba con ello crear una especie de “recital electroacústico”? ¿Cómo condiciona esto su forma de tocar?
–Desde el principio quise crear un sonido básico que se diferenciara del mundo de los álbumes de piano clásico. Esto supuso no solo elegir instrumentos poco habituales (en particular, el Klavins, una maravilla indescriptible que se encuentra a casi cinco metros del suelo), sino también trabajar con ingenieros de sonido ajenos al mundo clásico. Trabajar con este tipo de personas, que aportan una estética diferente, me dio libertad para utilizar estos efectos (reverb, delays, capas), convirtiendo todo el proyecto en electroacústico. Tocar de forma electroacústica es como tener un par de manos extra, casi como tener un clon de mí mismo en el escenario. También me encanta alterar el sonido acústico del piano en directo, es una forma de cambiar las expectativas del público sobre cómo debería sonar el piano. He tocado este repertorio en directo unas cuantas veces y es un reto técnico y musical, pero muy gratificante.
[Anthony Romaniuk rodeado de teclados / Karolina Maruszak]
–En varias piezas hay un componente de improvisación o de libertad estructural. ¿Qué hay de control técnico y racional y qué de intuición en un proyecto tan conceptualmente definido como este?
–Tocar siguiendo una partitura e improvisar requieren de estados mentales muy diferentes, y es necesario acostumbrarse a alternar entre ambos. Pero la palabra clave es “consciencia”: si sabes en qué estado te encuentras y qué historia intentas contar, todo fluirá con total naturalidad. Así pues, aunque improvisar dentro de un determinado modo resulta un poco limitante, también es un reto satisfactorio ser creativo dentro de esas restricciones.
–¿Dónde situaría On Modes en relación con sus dos anteriores discos solistas, Bells y Perpetuum, y en qué terreno se desenvolverá su próximo proyecto fonográfico (si es que lo tiene ya en mente)?
–¡Uf, no, es demasiado pronto para que yo esté pensando en un nuevo álbum en solitario! Pero creo que una de las diferencias clave entre On Modes y mis álbumes anteriores es la presencia de mis propias composiciones, y no me sorprendería que un proyecto futuro se inclinara aún más en esa dirección. Me costó bastante dar el salto de fe para situar mi propia música junto a la de algunos de los grandes compositores modernos, pero, en definitiva, para mí vale la pena correr el riesgo. Mis álbumes anteriores también contaban con una gran variedad de instrumentos de teclado (clave, Fender Rhodes, fortepiano, etc.), pero de alguna manera volver al piano moderno, aunque fuera a modelos poco habituales, me hizo sentir como si volviera a casa. Así que, para mí, este disco es, con diferencia, el más personal, el que más se ha acercado a encontrar mi propia voz.
[Diario de Sevilla. 3-05-2026]
La ficha ON MODES 1. Anthony Romaniuk (1983): Sunrising 2. Arvo Pärt (1935): Für Alina 3. Anthony Romaniuk: Rose-tinted (Lydian Etude) 4. Anónimo (Tradicional escocés): Black is the colour [arreglo de Anthony Romaniuk] 5. György Ligeti(1923-2006): Musica ricercata VIII: Vivace. Energico – Fantasia (7/8 jam) [arreglo de Anthony Romaniuk]] 6. Anthony Romaniuk: Passacaglia 7. Colin Charles Greenwood (1969) / Philip James Selway (1967) / Thomas Edward Yorke (1968) / Edward John O’Brien (1968) / Jonathan Greenwood (1971): Motion picture soundtrack [arreglo de Anthony Romaniuk] 8. Anónimo (Tradicional inglés): Scarborough [arreglo de Anthony Romaniuk] 9. Björk Guðmundsdóttir (1965) / Graham Massey (1960): Army of me [arreglo de Anthony Romaniuk] 10. Anthony Romaniuk: Locrian waltz 11. Nach Alina 12. John Adams (1947): Phrygian Gates 13. Anónimo (Llibre vermell de Montserrat): Regina [arreglo de Anthony Romaniuk] Anthony Romaniuk, pianos [Berlín, M450 Vertical Grand Piano, construido por David Klavins (2018): 1-2, 4-5, 7-8, 10-11, 13 /// Amberes, F228 Fazioli (2024): 3, 6, 9, 12] Alpha ON MODES EN SPOTIFY
Anthony Romaniuk · album · 2026 · 13 songs
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-時を超えるバッハ- 古楽を軸に現代までを自由に”越境”する 二人の音楽家の旅
オランダ・Channel Classicsレーベルより7月11日リリースされる最新CD「バッハとその息子たちによるフルート・ソナタ集」の発売を記念し、香川、愛知、東京、群馬、大阪、兵庫、山口と全国を巡るツアーを8月15日より開催! 複数のフラウト・トラヴェルソ、リコーダーと15種類(!)の古今の鍵盤楽器を用いて、コンサートホールはもちろん、サロン、能楽堂、酒蔵、ついには重要文化財《金刀比羅宮 神楽殿》まで、日本中でデュオによる音楽の新しい風を吹かせる。 ツアー日程、公演チケット購入方法は下記リンク先よりご参照ください
8月15日(金)金刀比羅宮 神楽殿 奉納演奏(デュオ/チェンバロ) 8月17日(日)豊田市能楽堂(デュオ/チェンバロ、ヴァージナル) 8月18日(月)ハレ・ルンデ(ロマニウク・ソロ/チェンバロ、ピアノ、エレクトリック・ピアノ) 8月20日(水)日経ホール(ロマニウク・ソロ/チェンバロ、ピアノ、エレクトリック・ピアノ) 8月21日(木)高崎芸術劇場 音楽ホール(デュオ/チェンバロ) 8月22日(金)大阪大学中之島芸術センター(実演付き講座/デュオ 8月23日(土)神戸酒心館〈KOBE国際音楽祭2025〉(デュオ/フォルテピアノ) 8月24日(日)山口南総合センター(デュオ/フォルテピアノ) 8月26日(火)サントリーホール ブルーローズ(デュオ/フォルテピアノ)
協力:ナクソス・ジャパン 後援:オーストラリア大使館
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