Un arco eléctrico voló en el cielo antes de impactar contra el gorila, la electricidad corrió por el cuerpo metálico del robot, apagando las luces que salían de las cuencas del animal mecánico
El portador que lo había lanzado era rayo, normalmente vestía un traje especialmente hecho para aguantar su poder y los combates, al contrario, ese día llevaba una túnica negra y blanca con detalles dorados que había sido ensuciada en varias zonas, un hilo de sangre bajaba de su nariz debido al combate, el hombre se alejó del robot con la respiración alterada, estaba sobre un tejado donde un golpe del gorila lo había mandado volando y desde el que había comenzado a atacar al robot, que ahora estaba congelado como una estatua
El hombre se dejó caer al suelo, exhausto después de su pelea, ni siquiera se dio cuenta de como el gorila se reiniciaba y volvía a moverse, escalando la casa de dos pisos con facilidad y amenazando al rendido héroe con su puño mecánico, de lo que sí se dio cuenta el héroe fue de como era levantado en el aire y para cuando abrió los ojos se encontraba a una calle de distancia de donde había caído al suelo, además, podía notar el suelo bajo sus pies
Pero Rayo no vio nada, solo la explosión del gorila que había estado a punto de matarlo segundos antes, y entonces divisó dos figuras volando a varios metros del suelo, Rayo los conocía, los había visto en la televisión y parecían... Más pequeños, apenas llegarían a la altura de sus hombros, y eso era hablando del más alto de los dos, Falcon frame
-Son solo niños- murmuró el hombre, viendo cómo la más baja de los dos recién llegados lanzaba dos proyectiles, que cortaron el aire envueltos en esa luz verde, el hombre tuvo que asomarse para ver qué es lo que la chica atacaba, encontrándose que la calle había sido plagada con una horda de robots, Rayo había estado tan centrado en el gran gorila que no se habia fijado en que todo estaba siendo cubierto por los robots, el hombre recordó los cientos de reportajes sobre madrid y las imágenes que habían quedado después, un sudor frío invadió su espalda al imaginarse la ciudad en la que vivía en un estado similar
No podía dejar todo a los dos jóvenes, no lo permitiría, el hombre se abofeteó ambos lados de la cara mientras respiraba profundamente, generando rayos azulados en sus manos el hombre se tiró en medio de la horda de centauros, cuando su cuerpo tocó el suelo toda la electricidad se extendió entre todos los robots en un racio de 10m, desactivándolos al instante
Los centauros cayeron al suelo bloqueando la calle por la mitad, los discos de Helena hicieron cuenta rápida de bastantes de los centauros que rodeaban el círculo, mientras rayos hacían contacto con más robots, limpiando la calle, Tobías había acabado sobre una terraza viendo lo que pasaba, su transformación estaba a punto de terminar
-Helena - dijo el chico, ella lo escuchó alto y claro, como si estuviera a su lado, a pesar de que estaba intentando hacer todo lo que podía para recoger los discos que lanzaba en sus trayectorias en el aire
-Dime- La chica lanzó uno de sus chakram para que este cortara la cabeza de un centauro a punto de atacar por la espalda a Rayo, el héroe había comenzado a avanzar entre el ejército a puñetazos con sus puños emitiendo electricidad, demostraba ser eficiente
-Hay que evitar que se expandan más - dijo el chico, recordando lo que habían hecho los héroes en Madrid, habían cortado las vías de escape en el perímetro más cercano al contenedor para que los centauros no destrozaran la capital, desde su posición en la terraza podía ver como los centauros avanzaban calle tras calle
-¿Y cómo hago eso?- preguntó la chica, lanzando su disco de nuevo antes de interceptar el otro solo para propulsarlo y hacerlo volar sobre el suelo desactivando al menos una decena de robots, que fueron devorados por la horda que corría hacia el héroe eléctrico que peleaba cerca de la esquina del bloque
-Intenta cortar las calles- dijo el chico, escuchando el último de sus pitidos, que indicaba que su transformación iba a terminar, dicho y hecho la luz roja envolvió su cuerpo revelando su ropa arreglada, la misma que había estado usando para el juicio, de su pantalón el chico sacó un pequeño tupper, tenía el tamaño de una caja de pastillas y de él sacó un trozo de carne -Come anda- dijo el chico - tenemos que volver a ayudar a nuestra manada
-No sabía que los considerabas tan cercanos - replicó Speed, comiendo la carne que le era ofrecida, Tobías sonrió mirando a Helena volar y hacer llover sus discos sobre los robots
-Son mis amigos - dijo el chico - Son mi familia encontrada- Tobías suspiró, Speed se posó sobre su hombro mirando el combate, pero eso no fue lo único que vió
-¡Tobías al suelo!- el aviso llegó justo a tiempo, porque cuando el chico se agachó, un rayo de energía pasó por donde su hombro había estado segundos atrás
El chico miró al frente, por encima del muro que bordeaba la terraza, solo para ver que centauros y gorilas no eran los únicos modelos de robot en la refriega, un centauro se había unido a la batalla, o más bien se preparaba para disparar otro rayo a su objetivo, él, Tobías escaneó la terraza para ver que su única salida estaba cerrada por una puerta de hierro
-Speed, ¿Cuánto te queda?- preguntó el chico, con el pecho ahora tocando el suelo evitando la visión del escorpión
-Unos min... - contestó el kwami, Tobías pudo escuchar el sonido del escorpión aterrizando en la terraza- ¡Rueda!- el chico hizo caso a su kwami y rodó por el suelo, evitando un disparo en el bazo pero llenando su camisa de polvo, no como si le importara más que estar vivo
El chico usó ese movimiento para levantarse del suelo y enfrentarse al escorpión, que cargaba otro disparo, Tobías corrió hacia la puerta de metal que bloqueaba las escaleras para bajar al edificio
-PARA- Siguiendo la instrucción de su kwami el chico se plantó instantáneamente y el rayo disparado por el escorpión atravesó la puerta de metal, Lo que Tobías aprovechó para entrar y bajar las escaleras
Sin tiempo para fijarse en el edificio el chico bajó dos pisos solo para encontrarse de frente con una persona, un hombre de más de Ochenta años, calvo y cara de mala leche, que además cargaba con una escopeta de caza en su mano derecha y un garrote en la izquierda
-¿Quién eres y qué haces aquí? -Preguntó el hombre, apuntando a Tobías con el arma, el chico levantó sus manos, Speed se había ocultado en su camisa y el kwami podía notar como su portador se ponía nervioso solo por su respiración acelerada
-Soy Tobías y hago tiempo - contestó el chico, un ruido fuerte se escuchó por toda la escalera
-¿Te está persiguiendo uno de esos bichos?- el hombre preguntó, aunque no parecía muy preocupado, Tobías asintió sin bajar las manos, el hombre escaneó al chico y bajó el arma
-Sígueme anda- dijo el hombre, señalando con su cabeza hacia una puerta ya abierta, puerta que correspondía al 3°B, el chico siguió al hombre dentro del apartamento y cerró la puerta a sus espaldas
Tobías miró las paredes de la entrada, llenas de fotos del hombre, pero no eran fotos normales, la mayoría estaban en blanco y negro y no solo de él, sino de grupos de hombres y más de una bandera de España con el Halcón abrazando el escudo
-¿Cómo has llegado a mi terraza?- preguntó el hombre, Tobías miró al hombre, que se había sentado en una silla frente a él, seguramente ya había estado ahí, pero parecía haber aparecido de la nada, aún así Tobías no respondió- Veo que no responderás -suspiró el hombre- entonces responde esto, ¿Cómo conseguiste esa muñequera y cuál es tu relación con Salvador Fernández?
Tobías miró su muñeca, las mangas de su camisa se habían subido cuando había levantado los brazos segundos antes y había dejado esta a la vista, pero eso no le preocupaba, ese hombre acababa de decir el nombre de su padre
-Soy su hijo - dijo el chico, el hombre lo miró fijamente antes de soltar una carcajada
-Eres muy joven, ¿Es tu abuelo Cristian?- Preguntó el hombre, el chico asintió
-Entonces encantado de conocerte, chico - dijo el hombre - Soy el Cabo Jaime López Márquez, serví bajo tu bisabuelo durante los buenos tiempos- Tobías miró al anciano, sabía que era viejo, pero nadie se esperaría que ese hombre pudiera ser tan viejo
-¿Serviste bajo mi bisabuelo?- el chico nunca había escuchado nada de ese hombre, parecía un tema delicado para su padre y su abuelo, sabía que ambos habían estado en el ejército, pero eso era normal, la Mili era obligatoria, pero aquí se encontraba con un hombre que decía haber estado bajo su bisabuelo
-Te pareces a él - comentó el hombre - Mucho más joven, y el pelo es más largo, pero tus ojos son los mismos - dijo- ¿está bien Falco?- preguntó el viejo, Tobías iba a preguntar por ese tal Falco, pero speed se le adelantó, saliendo de su escondite
-Ahora me llaman Speed - dijo el kwami, Tobías miró al pequeño halcón, ya no había caso en esconderlo al parecer, porque parecía conocerlo, el hombre volvió a soltar una carcajada
-Y yo que creía que no te iba a volver a ver en mi vida, Falco- rió el hombre, Speed asintió - Veo que has sido elegido por un novato, no tengas miedo de darle un tirón en las orejas, los suyos son más duros de lo que parecen
-No te preocupes, Jaime, eso ya lo hace Cristian por mí- el kwami parecía contento de haber encontrado a ese hombre, Tobías sabía que su bisabuelo había sido también portador del halcón, pero no que había contado a más gente sobre su existencia, el hombre levantó una ceja cuando escuchó la mención de Cristian
-¿Así que Cristian el miedica por fin es un hombre? El tiempo realmente pasa rápido- el hombre suspiró, sacando un cigarrillo del bolsillo de su camisa
-Oye Speed, ¿no tenemos que irnos y encargarnos del robot?- preguntó el chico, el kwami lo miró, sabía que tenía razón
-Tienes razón- dijo el pequeño halcón - que vaya bien, Jaime- dijo, antes de asentir a Tobías
-Speed, ¡despegue!- el hombre no parpadeó cuando la luz cubrió al chico, ni siquiera apartó la mirada, pero una lágrima se deslizó por su mejilla, porque estaba siendo testigo de algo que creía que nunca volvería a ver
-Chico- dijo el hombre - Sirve bien a tu país- Tobías asintió abriendo la puerta con su espada firmemente agarrada en su mano derecha
.............................................................................................................
Pedro secó sus lágrimas usando sus mangas, había logrado emocionar a la taquígrafa, pero la jueza seguía en su pedestal, impasible ante las cualidades de actor del hombre, que se sentía satisfecho con el trabajo hecho, sabía que poca gente se podría resistir al llanto de un padre que hace todo por sus hijos solo para ser traicionado, acuchillado por la espalda, fue perfecto que se retiraba y encajaba en su papel de emocionado el sentarse y taparse la boca, porque apenas podía esconder su maliciosa sonrisa saliendo a la luz
-El demandado ha expuesto su defensa - concluyó la jueza cuando el hombre se sentó en su asiento, la mujer dirigió su mirada a los demandantes y en como estos miraban al hombre, no estaba nada claro, pero sabía que nadie era capaz de denunciar a su familia si no era por algo real, solo tenía que descubrir si el que mentía era el padre... O eran ellos los que estaban siendo manipulados, su mirada voló hasta el hombre que se sentaba junto a los chicos, era solo una pequeña posibilidad, pero si ese hombre estaba haciendo daño a los chicos o aprovechándose de ellos no lo perdonaría- Es hora de que los demandantes presenten a su primer testigo - dijo la mujer
Clara miró a Tobías, o más bien al lugar donde esté había estado sentado minutos atrás antes de salir corriendo de la mano de su prima, no lo podía creer, podía ser llamado al estrado en cualquier momento y se había ido a quién sabe donde, la chica a veces se preguntaba qué veía su prima en él, bueno, lo haría si no fuera porque esta ya se había encargado de cantar miles de baladas al chico, el caso era que no estaba ahí, y los gemelos lo necesitaban
La chica vió como tras un intercambio de miradas entre los que ocupaban la mesa de los gemelos y algunas señas a distintos papeles sobre esta, la abogada de sus amigos se levantó para quedar frente a la jueza de nuevo, de pie en el centro de la tormenta, como un guerrero que preparaba sus armas para una pelea que acabaría con él, bueno, si sus armas fueran sus palabras y lo que estaba en juego eran las vidas de sus amigos, lo cual parecía menos importante, pero era una motivación mejor que ninguna otra
-Llamo al estrado a David García Palao - dijo la mujer, Clara vió como el hombre suspiraba antes de levantarse, uno de los guardias lo siguió y lo escoltó hasta la plataforma del podio más baja, a la izquierda de la jueza, el hombre tenía la barbilla en alto, pedo Clara podía notar su nerviosismo desde ese lado de la sala, pasaron unos tensos segundos de silencio antes de que la jueza hablara
-¿Jura decir la verdad a todas las preguntas que te sean presentadas en el tiempo que te encuentres en este lugar?- preguntó la jueza, mirando al hombre desde la altura
-Lo juro- contestó David, la jueza sonrió, escuchando el tono impreciso de la respuesta del hombre, ese tono de duda e indecisión
-Diga su nombre y profesión - pidió Laura, la mujer ya lo sabía, claro, había leído todo lo que había llegado a sus manos sobre el caso como era su deber pero el papel se podía cambiar, no como las acciones reales de una persona
-David García Palao, trabajo como mecánico desde hace siete años en un taller en el distrito industrial de las Teresas - contestó el hombre, intentando bajar la frecuencia de sus latidos
-¿Cuál es su relación con el demandado y los demandantes?- preguntó la mujer
-Soy el hermano pequeño de la madre de los demandantes y ex-cuñado del demandado- dijo el hombre dejando salir el aire que tenía atrapado en los pulmones con un suspiro después de responder
-----------------------------------------------------------------
<- Parte anterior | Parte siguiente ->