Cine: Mery per sempre (1989)
Resulta llamativo que la película de Marco Risi, al igual que la novela de Aurelio Grimaldi, lleve el título de "Mery per sempre", que alude a uno de sus personajes secundarios. Para su estreno en países de habla inglesa se le concedió la traducción exacta ("Forever Mary"), mientras que, en España, se le conoció como "Rejas de cristal".
Su verdadero protagonista, pues, es Marco Terzi (Michele Placido), un maestro que llega a Palermo, Sicilia, para hacerse cargo de una clase de alumnos esperablemente rebeldes, ya que son internos de un instituto de reeducación social: entre todos, han cometido tropelías que van desde robos hasta asesinatos y, tratándose de una historia que transcurre en esa isla italiana, no es de extrañar que la palabra "mafia" asomará por allí como imponente amenaza. Natale Sperandeo (Francesco Benigno) es el líder del grupo y, precísamente, el que está preso por un crimen y el que más férreamente defiende la presencia de esa organización criminal, pero también conocemos a Pietro Giancona (Claudio Amendola), uno de los que más se aferra a la propuesta de ese maestro extraño que, en lugar de maltratarlos, intenta escucharlos y comprenderlos. Y Claudio (Maurizio Prolio), un muchacho de catorce años que conocemos al principio de la película, cuando comete una de sus tropelías junto a otro chico, un niño de doce años. Y el imponente Carmelo (Alfredo Li Bassi), y "King Kong" (Salvatore Termini), apodado así por su fealdad, y Antonio (Roberto Mariano), que ingresa al instituto tras casarse con su novia embarazada, y Matteo (Filippo Genzardi), y Salvo (Carlo Berreta), y otros más de menor repercusión en la historia.
Y, claro, también está Mario "Mery" (por "Marilyn") Libassi (aquí, Alessandro Di Sanzo, pero luego adopta el nombre de Alessandra, en concordancia con un aspecto crucial de su personaje), una adolescente transexual que se gana la vida mediante el comercio de su cuerpo y que, ingresada en el instituto tras golpear a uno de sus clientes, queda seducida por la compasiva figura de Terzi, en quien ve a alguien que no la busca por motivos carnales sino, a diferencia de su familia, está más dispuesto en escucharla que en condenarla.
Este personaje (y otros más de la película) reaparece en "Ragazzi Fuori" (1990), secuela directa de esta película dirida por Risi que pone el foco, al igual que ésta, en el mundo interno de la delincuencia juvenil y sus alianzas, complicidades, enemistades, injusticias y desamparos, ganados a fuerza de brutalidad, compasión o esperanzas.













