Testimonio de Aurora Loverfield, la joven que encontró el cuerpo sin vida del padre Fernsby a las 11:17am del Miércoles 17 de Octubre de 2028
—Supongo que no tendrá muchas ganas de hablar sobre lo que vio ayer, señorita Loverfield, pero necesito saber qué vio cuando entró a la parroquia.
—Iba a confesarme... Necesitaba que el padre Fernsby expiara mis pecados, así que no esperé a las confesiones previas a la misa... Cuando llegué a la parroquia le vi tumbado en el suelo desde la puerta. Creí que le había sucedido algo... Una caída o un desvanecimiento... Pero la iglesia estaba algo oscura y... Desde ahí no le vi la cara... Fue cuando me acerqué lo suficiente cuando lo vi... La luz del sol entrando por la vidriera caía sobre él, dejándome ver su rostro. Estaba totalmente abrasado... Irreconocible... Tenía los ojos abiertos y una terrible expresión, inspector... No puedo quitármelo de la cabeza... No puedo quitarme de la cabeza sus ojos. Estaban blanquecinos... Dijeron que era por el fuego...
—¿Vio usted algo extraño en la iglesia? ¿Alguien que saliera de ahí cuando se dirigía a ella?
—Sólo recuerdo que los candelabros estaban en el suelo, como si el padre Fernsby hubiera forcejeado con su asesino...
—Su padre me ha dicho que es usted muy religiosa... ¿Conocía bien al padre Fernsby?
—Era un hombre amable y generoso. Siempre estaba tratando de ayudar a su comunidad... Hacía todo por su rebaño... Todo el mundo le amaba en este pueblo, inspector.
—¿Sabe algo acerca de los rumores sobre su relación con Phoebe Palk, su sirvienta?
—El padre Fernsby era un digno hombre de Dios. Jamás habría hecho algo así... Palk solo era su sirvienta. Pero yo también creo que ella le mató.
—¿Por qué lo cree?
—Nadie confía en ella. Es solitaria y oscura... El diablo camina con ella.
—¿Ha hecho algo malo Palk en este pueblo para que todos crean eso sobre ella?
—No. Pero le echó una maldición a Margerithe Cohen. Margerithe la insultó. La llamó sucia gitana hace ya tiempo. Ella le dijo que ojalá ardiera en el infierno. Poco después, una cornisa del ayuntamiento se derrumbó justo cuando ella pasaba por allí... La mató en el momento. Pero supongo que usted no creerá en estas cosas, ¿verdad, Inspector?
—¿Y usted?
—Creo en el diablo...












