El abecedario de la lactancia: C de Calostro
El calostro es un líquido secretado por las glándulas mamarias durante el embarazo y los primeros días posparto. Dicho así suena muy aséptico. El calostro en realidad es un fluido tan maravilloso que tiene color dorado para que seamos conscientes de su valor: es oro líquido.
El recién nacido viene al mundo preparado para recibir el calostro, es un ser bastante indefenso y expuesto de repente a multitud de gérmenes y bacterias. El calostro se encarga de proteger al bebé de todos estos ataques.
Estudiemos su composición y aprenderemos cómo el calostro es un escudo para nuestros recién nacidos:
Factores inmunológicos: Sin lugar a dudas lo más llamativo del calostro es su alta concentración de factores inmunológicos especialmente IgA secretora (Inmunoglobulina A secretora), se trata de un agente inmunológico encargado de luchar contra la infección, recubre el intestino del recién nacido para protegerlo del paso de agentes extraños y de proteínas que podrían provocar reacciones indeseables. A modo de metáfora podríamos decir que el calostro es un barniz protector del intestino del bebé. Como decíamos antes, la función primordial del calostro es la de proteger al bebé, tanto es así que el 90% de las células presentes en el calostro son leucocitos.
Efecto bífidus: Estamos muy acostumbrados a escuchar estos términos en relación con yogures y otros preparados lácteos, pero si quieres encontrar un alimento con efecto bífidus de verdad, ese es el calostro. Es decir, el calostro ayuda a establecer la flora bífidus en el intestino del bebé.
Lactoferrina: Es una proteína que está relacionada con el transporte y absorción del hierro en los glóbulos rojos. Compite con las bacterias por su unión a los iones de hierro y por tanto dificulta su crecimiento. Además es un factor de crecimiento esencial para los linfocitos B y T y promueve el crecimiento de lactobacilos.
Lisozima: Es una enzima con propiedades antibacterianas, tiene efecto bacteriolítico (que mata bacterias) sin producir inflamación, también ayuda a mantener una correcta flora intestinal.
Factor de crecimiento epidérmico: Ayuda a la maduración del intestino y de otros tejidos.
Y por supuesto: Aminoácidos, glicoproteínas, vitaminas, grasa, hormonas,…
Otro aspecto importante del calostro es su efecto laxante, esto es vital en los primeros días del recién nacido, pues hace que el bebé expulse el meconio y con él el exceso de bilirrubina, disminuyendo así la incidencia de ictericia.
Si todo esto no fuera suficiente, además el calostro se produce en su justa medida adaptándose al pequeño estómago del recién nacido.
Así pues el calostro es perfecto, es inigualable. La mujer no necesita producir leche en los primeros días, produce algo mucho mejor.
Es curioso que en el mundo ganadero, el calostro sea venerado, pues bien saben que la cría que no mama el calostro tiene escasas posibilidades de supervivencia. Es por esto que me indigno profundamente cuando aún escucho estupideces del tipo “claro es que como aún no le ha subido la leche, pues el bebé no tiene nada que comer” ¡¿NADA?! Por favor, dejemos de ser tan ignorantes, el calostro y el contacto piel con piel es TODO lo que necesita el recién nacido.