No es ficción, es realidad.
Crítica al artículo: “El comercio electrónico en los países en desarrollo: Oportunidades y retos para las pequeñas y medianas empresas”
¿Recuerdan cuando veíamos en las películas y algunas revistas de ficción la posibilidad de comunicarnos con otras personas que estaban lejos, en tiempo real y por medio de dispositivos móviles? ¿Recuerdan esas escenas en que se accedía a la banca comercial y financiera por medio de una pantalla o aparato electrónico? y que todo eso era sólo proyección mental de unos pocos que a través del cine o la literatura querían presentarnos un mundo diferente, utópico en esos momentos, futurista, de ficción.
Con la expansión de la internet, la era digital dio un paso mayor en la transformación de la cotidianidad de la vida humana, no sólo transformó el modo en que nos relacionamos con el otro y con lo que nos rodea, sino que reevalúo muchos de los principios en los que estaba sustentada la sociedad.
La banda ancha y la interconectividad trasatlántica, el crecimiento del uso de los satélites para el intercambio de información, la expansión web, la masificación de los dispositivos móviles y las apps, el desarrollo y la aplicabilidad de la tecnología electrónica y digital en campos que antes no se creía posible como la medicina, la alimentación e incluso las relaciones íntimas, son para unos pocos una novedad, para otros un tabú, y para muchos cotidianidad.
Un artículo publicado en la web de la Comunidad Andina.org resalta la importancia que tiene para las PYMES de los países en desarrollo, la expansión móvil y con ella las apps bancarias; son una gran señal de equidad que permite cerrar algunas de las brechas comerciales, potencializando diferentes sectores económicos y llevando estás sociedades a una nueva era digital.
Aunque el artículo y los datos presentados no son tan actuales, presenta cifras de investigación del Informe de Economía de la Información 2010, basta con subir al metro, al bus o a cualquier otro sistema de transporte masivo para ver cómo todos, o en su gran mayoría, están hoy conectados a un dispositivo móvil.
De esta manera se evidencia que las proyecciones en cuanto a expansión tecnológica han sido superadas en la mayoría de los países subdesarrollados, pero las brechas económicas siguen con mayor vigencia, de hecho, crecen cada día, pues la posesión de dispositivos móviles no es señal de mejora en las capacidades adquisitivas, es más bien un elemento inserto en la cultura popular que no soluciona la inequidad; y por ende las pequeñas y medianas empresas, los emprendimientos y pequeños comerciantes y prestadores de servicio, se relegan cada vez más en el océano tempestuoso de la economía global.