La crinolina
A. Hunæus. Princesa Dagmarde Dinamarca con su perro. Hacia 1860. Museo Amalienborg. Copenhague. “En la primera mitad del Imperio, la moda era muy extraña. Nuestras actuales elegantes, que oprimen tanto como pueden su esbelto cuerpecito, se horrorizarían si hubieran de presentarse con aquella masa de tela que, sostenida por una jaula de acero, alcanzaba un volumen que hacía poco menos que…
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