Un año más.
Aunque publiqué un artículo en el bLog de miguE sobre esto, es necesario también algo más personal.
Mi bLog, y mi presencia más activa en la Red, cumple ocho años en línea. Muchas cosas han cambiado, muchísimas experiencias están ya en la mochila de mi vida y el sitio ha sido un testigo mudo pero visual de tales transformaciones.
Aunque no lo parezca recuerdo muy bien el día, el momento y el lugar en dónde lo inicié. Algún día lo compartiré, quizá cuando llegue a diez años, si llego. La motivación esa noche es, fue, radicalmente diferente a lo que hoy es y busca ser el bLog de miguE.
De hecho, existe -ha quedado como tal- por esa nostalgia de tantos años y, al mismo tiempo, por ese deseo de seguir manteniendo vivo un espacio tan personal y "profesional" que habla entre columna y columna de mi caminar como analista de religiones y mi crecimiento como filósofo.
Es verdad que estos últimos años (2014, 2015, 2016) no han sido lo que sobretodo 2012 fue. Mi tiempo libre es otro, mis obligaciones son diversas y aunque intento lucrar un poco con lo que escribo, ganar algo de dinero, sigue siendo algo totalmente pasional, un hobbie tal cuál y por ende un espacio que no debería de tener un protagonismo importante en pro de cosas, trabajo, que sí me mantiene... pero está ese halo de nostalgia, de pasión, de cariño. Y además esa necesidad insaciable de escribir y expresar todo aquello que aprendo día con día o que critico con ese especial tono ácido que caracteriza mis textos.
Llegar al día de hoy, 20 de diciembre, sabiendo que hace ocho años inicié una aventura en la Web es apasionante. Loco pero reconfortable. Ha sido mucho lo que me ha dado el bLog de miguE: amigos, experiencias, seguidores -se oye lindo, y representa todo un honor- y, sobretodo, he aprendido mucho.
Este 2016 fue particularmente especial en varios aspectos. Uno de ellos fue que ya escribo en otros sitios y eso me da cierta "presencia" en la Web. Es es genial pero a la vez ello me llega con algo: la "obligación" de escribir.
Chequen las comillas en la palabra obligación. Lo están porque es entrecomillas el verbo. Explico.
La obligación "nace" por el hecho de que soy leído, y afortunadamente -y para mi sorpresa y sonrojo- cada vez más me llegan mensajes de personas que me dicen que esperan una columna mía, o que extrañan un comentario. Y, al saber que alguien me lee... -nadie escribe con la intención de no ser leído- te dan ganas de escribir.
Así que con "ese poder me viene una responsabilidad" y por ende, esa obligación. Que no es tal ya que el día que escribir sea eso simplemente las palabras no me surgirán. Eso es lo genial de que es un hobbie.
Tengo planes para 2017, todos hacemos proyectos en un año nuevo que "editorialmente" para mi inicia con cada aniversario del blog. Soy, por así decirlo, miembro de una secta rara en la que rijo mi año viejo y nuevo de manera diferente al calendario gregoriano... la ventaja: son solo once días de diferencia.
En este ínter reflexiono, replanteo cosas y comienzo a maquetas otras. Espero 2017 salga como quiero, al menos en lo que de mi parte corresponde: escribir más y seguido. Conservar algunos proyectos y quizá otros, ya el tiempo lo dirá.
Por lo pronto amable lector, gracias por leerme y dedicarme en cada artículo unos minutos de tu tiempo.









