Él se apresuró a vestirse mientras rezaba porque nadie lo encontrara con medio trasero desnudo en la esquina de la calle. Cuando Bride dio la vuelta por la esquina, él tenía todo excepto sus zapatos. Ella se detuvo de golpe cuando lo vio poniéndose su bota. —Una piedra en mi zapato—. Explicó sin convicción. La mentira tampoco era su fuerte. —¿Ambos zapatos? —Preguntó ella. —¿Extraño, no? Ella le echó una extraña mirada antes que explorara el patio detrás de él. —Si buscas a Vane, él no está aquí. —¿Lo conoces? —Uh, sí. Ella le lanzó una penetrante mirada. —¿Y tú eres? —Fury. —¿Fury? —Sí, lo sé. Mi mamá estaba metida con crack cuando me puso el nombre.
Fury y Bride en El Juego de la Noche (Night Play) de Sherrilyn Kenyon.












