La noche era bastante pacífica para el clima que había tenido el día. Ahora, a las 3:00 de la madrugada, tan solo una ligera llovizna se estampaba contra los fríos cristales de la ventana. Leia dormitaba a gusto, enfundada en las blancas sábanas que la cama portaba. Nada le hacía falta más que estar entre los brazos de su pareja para entrar en una completa paz. Llevaban juntos casi seis meses, y en aquel relativo poco tiempo, había logrado eclipsar por completo a sus parejas anteriores. Para tratarse solo de medio año, ya habían construido la relación más adorable y honesta, por lo que poco había tardado Leia en mudarse a su lado. No creía que fuesen a atravesar por algún problema fuerte nunca, pero tampoco creía que alguna vez escucharía algo como el nombre que rompió el silencio de la habitación, producido por las cuerdas vocales de su compañero. La fémina no era una persona celosa, y mucho menos insegura en otros aspectos, pero era una mujer, y cualquiera habría tenido aunque fuese un poco de curiosidad por tratarse del nombre de otra. No le despertó al instante, al contrario, ni siquiera habría hecho algo más que estudiar sus facciones en la oscuridad de la habitación, pero le pareció que quizás podría estar teniendo una pesadilla, por lo que acunó su rostro, acariciando con suavidad su mejilla para que no se sobresaltara.— ¿Cariño? despierta...—