No te preocupes, de momento no me he convertido en psicópata, asesino, acosador, no me ha fichado la policía por delitos muy graves y soy una persona casi legal. Tampoco pienses que vivo acosándote día y noche como una especie de stalker, porque no es así. De momento, y digo de momento porque no es seguro que algún día no me convierta en algo por el estilo, puedes estar tranquilo conmigo. En cuanto a lo de mi sexo, creo que de momento es mejor dejarlo en el aire. Es posible que me acabes descubriendo, porque eso de tener que irse fijando en no poner ningún adjetivo calificando masculino o femenino es realmente complicado. Pero hasta que eso suceda, creo que prefiero mantener el misterio del proyecto.
No recuerdo muy bien qué te puse en la anterior carta, la escribí a las tres de la madrugada y tenía el suficiente sueño como para, seguramente, escribir incoherencias varias, pero intentaré hacer memoria y continuar la línea por la que iba. Tus gustos me han parecido escasos, así que si no te centras tendré que hacer preguntas. ¿Te parece bien? Bueno, no vas a poder responderme, así que asumiré que te parece perfecto y seremos felices.
¿Te gusta tu carrera? ¿Por qué elegiste esa y no cualquier otra? Es decir, hay algo que te apasione si la has elegido por gusto, quiero creer
Si estuvieras a punto de morir y te dejaran escribir tres cartas de despedida ¿a quiénes escribirías?
¿Cuáles son tus cosas favoritas? Es decir, todo lo favorito que tengas, desde color, hasta comida y grupo musical. No sé, échale imaginación y cuéntame tus cosas favoritas ¿vale?
Y por cierto, elegí scars porque, básicamente, es una palabra que me define un tanto. Lo dejaré ahí y ya tú le das vueltas y todo eso.
¡Nos leemos la próxima semana!