;I'm a natural born killer
Devi Lyons es una persona solitaria. Hay quienes tienden a confundir esto con algún grado de introversión o, incluso, timidez; obviamente no es el caso de la pelirroja, en absoluto. Cualquiera notaría al estar a su lado que es dueña de un carisma que pocos tienen, que es capaz de encantar a cualquiera. Pero es como una araña atrayendo a la presa a su red para después devorarles con sus propósitos egoístas. Con su sed de sangre para alimentar su alma.
What if my problem wasn't that I don't understand people but that I don't like them?
Porque esa es Devi; el alma solitaria que te entierra la daga con placer en lo más oscuro de la noche.
No es sorpresa, en absoluto. El rubro atrae miradas y atención no deseada, aún más cuando se es alguien con éxito y cuando el trabajo escasea de vez en cuando. Rápida, eficiente y sin preguntas; la descripción que atrae a todo quien que contrate sus servicios.
Pero siempre en la vida hay alguien especial para bien o para mal (diablos, esta vez es para mal, hay que ser francos) que nos arruina el equilibrio. Y Devi le está mirando con sus ojos penetrantes, dejando de lado parte de la dulzura usada en el día a día para sacar a flote su ser más natural, porque esta persona le conoce. ¿Cómo no? Si se han tratado de arruinar en reiteradas ocasiones (y la asesina con el cabello del color del fuego sigue molesta por el trabajo anterior, así que el estar en presencia de este ser se le hace de lo más irritante). Sus dedos tamborilean en la mesa (¿reunirse en un café? ¿En serio? De ser ficción esto sería lo más anti climático para un par de asesinos a sueldo). "Repítete una vez más, por favor. Y trata de no arrastrar las palabras esta vez ¿sería mucho pedir? Lo dudo. Pero lo que capté (y, cariño, no fue mucho) insinúas que debes trabajar conmigo." Le da un sorbo a su café y la expresión que se posa en su rostro no tiene nada que ver con lo amargo de la bebida. "Cómo si eso fuese posible."