La cantinera fue un personaje que sobresalió en Chile en el 1800, luego de la Independencia, y específicamente en dos de los más grandes enfrentamientos bélicos que Chile ha tenido dentro de su historia. Uno de ellos fue la Guerra Contra la Confederación Peruano-boliviana entre los años 1836-1839. En este conflicto se destaca la cantinera Candelaria Pérez, gran mujer, olvidada por la historia, que luchó apoyando al ejército del General Manuel Búlnes, que vuelve a Santiago de Chile entre vivas y hurras y que muere en el anonimato y la pobreza. A su funeral sólo asistirían 5 personas y un piquete del Buin, que dispararía las salvas de honor al momento de ser sepultada. Peor aún, con el tiempo y la desidia del pueblo, Candelaria es trasladada a una fosa común, perdiéndose su cuerpo y su legado.
En la Guerra del Pacífico, 1879-1884, que movilizó al ejército regular y a miles de ciudadanos, se destacarían por sus servicios las cantineras que fueron aceptadas en apoyo de los muchos regimientos y batallones. Ellas dejaron sus hogares y comodidades para acompañar a nuestros niños en esta guerra. Destacan muchas que han pasado a la historia con nombre y apellido pero que no han sido lo suficientemente valoradas y sus servicios reconocidos. Las cantineras eran enlistadas y debían llevar uniforme de acuerdo a su batallón. Así, destacan Irene Morales, María Quiteria Ramírez, Carmen Vilchez, Josefa del Carmen Herrera, Juana López, Filomena Valenzuela y muchas más cuyos nombres se han perdido en la historia. Las más renombradas volvieron a Chile y sufrieron en su mayoría, luego de ser vitoreadas por las multitudes, la desidia y el desdén de un pueblo ingrato y olvidadizo. Otras no volvieron, ya que encontraron la muerte en tierras extranjeras. También asistieron a este conflicto bélico muchas mujeres esposas de los soldados o madres, que se negaron a dejarlos ir solos a las campañas del Norte. Ellas eran comunmente llamadas “camaradas” y apoyaron en las ambulancias y en el rancho (comida) de los soldados. En la Guerra Civil de 1891, guerra fratricida y que dejó más soldados muertos que la Guerra del Pacífico, se destacan las mujeres que acompañaron a los soldados y una cantinera que fue herida en una ambulancia durante la batalla de Concón, cantinera Balmacedista, por cierto. Sus nombres literalmente no existen y se ignora el número de ellas, pues es poco el testimonio que de las cantineras existe.
En la fotografía hago una recreación histórica de ellas. Se sabe que muchas lucharon, como Candelaria y las cantineras de la Guerra del Pacífico, momentos en que acabada el agua de la caramayola, acompañaban en la lid, fúsil en mano, a sus compañeros de armas.