¡Felices 6 meses, mi amor!
Medio año juntos, Dios mío... ¿quién iba a decirlo? No me puedo creer aún que estemos haciendo ya tanto tiempo juntos, que en un pestañear hemos pasado la mitad de un año unidos el uno al otro en pareja, que hemos logrado tantos méritos uno al lado del otro, y que de alguna manera, se siente como si siempre hubieras esperado a estar conmigo para ser tú de nuevo. Al menos, esa es la impresión que me das cada vez que hablamos y te abres un poquitín más conmigo.
Siento que el amor que te tengo no deja de crecer pero a la par, es como: ¿hay más por sentir hacia esta persona que tiene mi corazón en sus manos? No lo sé, de verdad que me planteo si es que este sentimiento que tengo por ti, será tan infinito como el propio universo. A veces, lo creo así: que será indestructible e imparable.
Eres una personita magnífica, y tengo la suerte de disfrutarte cada día un poquitín más, tengo el gran honor de que tú seas mi pareja, la persona más hermosa de mi vida, y que a su vez, me hagas tan sumamente feliz como no puedes imaginártelo. Sobre todo, esto último quiero que quede claro: me haces feliz. Sé que muchas veces puede parecer lo contrario, porque mi manera de explicarme parece confusa e incoherente, pero es cierto, me haces feliz, por eso estoy contigo, por eso te amo, porque dentro de todo lo que soy, tú eres calidez que me da paz y serenidad.
En estos 6 meses ya nos hemos comprometido, hemos tenido el momento de ser unos alocados en su luna de miel, e incluso, hemos establecido ciertos puntos en nuestra relación, que nos ayudarán a mantenerla a largo plazo. Me emociona e ilusiona, a partes iguales, pensar en el futuro contigo: cuando hagamos el año el cómo lo celebraremos, cuándo será el momento de casarnos oficialmente, o incluso, cuándo será el momento de traer vida a este mundo, qué nombres les pondremos, a dónde nos mudaremos, ¿tendremos mascotas en conjunto, y cuáles? Y a estas mascotitas, claramente: ¿qué nombres les pondremos? No lo sé, tengo cientos de preguntas sobre el futuro contigo, que me crean más fantasías sobre lo que está por venir, y aún así, no quiero adelantarme a nada, sino vivirlo al pasito que corresponde: uno a la vez.
A la par, tengo clarísimo que educaremos a nuestros bebés de una forma magnífica, que nuestra manera de pensar respecto a las compañías que queremos para ellos, las personas que pueden o no entrar en nuestra casa, e incluso, con quiénes sí o no se podrán quedar a dormir, lo tenemos todo demasiado claro. Son detalles, que aunque para muchos son tontos, para mí implican la vida entera, porque nos entendemos, porque nos amamos y porque sabemos que es lo mejor para ellos... incluso cuando aún no existen.
Yo te amo un montón amor, y haber encontrado en ti a mi compañero de vida me llena el alma de una manera que no comprenderías. Me siento tremendamente feliz, afortunada y suertuda de que de todas las personas en el mundo, tú justo me escogieras a mi. Si eso no es destino, dime ¿qué es entonces? Porque yo no le encuentro otro nombre.
Hoy como siempre, pero un poco más que nunca: Siempre tuya, Orianna.