Finn Adkins, autor del asesinato de Glory Liddel.
Se escondió en una casa de Hambleden (Wycombe, en el sur de Buckinghamshire) en la que había otros gatos en Octubre de 2028, poco después de perpetrar el crimen. El propietario, el señor Colman, decidió quedárselo y alimentarle como a uno más. Finn estuvo durante todo ese tiempo en aquella casa, sin utilizar su apariencia humana.
El propietario decidió llevar a su gato al veterinario, después de que este fuera atacado por un perro del vecindario. Aunque su gato (Al que llamó Totssie) se resistió y trató de huir, el señor Colman le llevó a un centro veterinario, donde fue reconocido por una vecina como el mismo gato de los carteles difundido por el CGA. Cuando la vecina se puso en contacto con los aurores, estos llegaron a la casa del señor Colman, momento en el que “Totssie” trató de escapar, pero finalmente fue capturado por Dariel Carter. Keziah le hizo después recuperar su verdadera forma humana antes de ser trasladado al calabozo.
El señor Colman fue debidamente desmemorizado, y ya en el Cuartel, Finn confesó haber asesinado a Glory por su obsesiva humanización hacia los gatos, a los que trataba como si fueran personas, mientras despreciaba a cualquier humano que no tuviera su misma posición económica. Cuando entró en la casa para robar la Daga, lo hizo con apariencia felina para no levantar sospechas. Después, asesinó a Glory dándole de beber un veneno que compró a un maleante de Knockturn Alley.
En su interrogatorio, dijo haber entrado a ese grupo junto a Amon e Isis para sentir por una vez en su vida que era alguien útil.
Se crió en un orfanato, no tiene familia, ni trabajo ni estudios previos de ningún tipo. Aprendió animagia gracias a un tutor, fallecido hace ya doce años.
Ha sido condenado de por vida en Azkaban













