“¿Qué?” Monosílabo abandona pétalos resecos, reacción ante palabras que se escuchan a lo lejos, murmullos que se desvanecen con el crujido de maderas del hotel que se incendia a sus espaldas. ¿Es Marius? Son las sílabas que voz femenina ha pronunciado, aquellas que han acariciado sus oídos y, funcionando cual bebida energética, obligan a la agotada anatomía de la fémina a ponerse de pie. Parte de ella se asegura que se trata de una ilusión, dorso de mano derecha restriega sus ojos, grisáceo polvo monopoliza facciones. Pero lo ve. Fuerzas que no existen, pero de alguna manera consigue. Pasos dejan huellas impresas en la nieve a medida que avanza, cada vez más rápido. Descarta la posibilidad de estar confundiéndose, sabe que es él. Cada movimiento duele, extremidades le ruegan que se detenga, pero contrario a ello, y sin darse cuenta, comienza a correr. ( @cennizas )












