Chiri-Colaboraciones en "Anda Levanta" con Manuel Triviño de Canal Fiesta Radio HOY: "Cozas que ze están perdiendo"
seen from Germany

seen from Australia

seen from United States
seen from China
seen from Singapore

seen from United States
seen from China

seen from United States
seen from China
seen from Türkiye
seen from Germany
seen from China
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from China

seen from Chile
seen from United States

seen from Uzbekistan
seen from China
Chiri-Colaboraciones en "Anda Levanta" con Manuel Triviño de Canal Fiesta Radio HOY: "Cozas que ze están perdiendo"
NOBEL PSICOPATHY
Hoy me he despertado tempranito, raro en mí. Me he caído de la cama a eso de las 10:00h, por lo que he querido aprovechar para hacer unos recados matutinos.
He bajado bastante animado, inclusive me he decidido por ir caminando a cada sitio. Hacía una especie de bonito día. Me sentía bien, respiraba algo de aire fresco, mientras avanzaba.
He ido entrando tranquilamente a los sitios, entonando un resplandeciente “buenos días”. Henchido, cada vez más, por estar completando uno a uno los encargos de mi lista imaginaria: unos sellos y unos sobres de aquí…, unas pilitas de allí…, la pieza que faltaba para el tendedero… Ya solo me faltaba ir al banco a abonar unos recibos.
A mi paso he observado una charcutería-frutería (de todo un poco), que hay en una de las esquinas. Como no había desayunado, me he aventurado a entrar con calma, buscando un bocado adecuado y saludable, algún antojo. Para mi sorpresa, aparte de unas cerezas y unas ciruelas fresquísimas, había en el mostrador un queso viejo de pueblo que decía cómeme, del cual me he cogido unas lascas. También algo de pan artesano. Y una pieza de “chuleta Sajonia”, que es un embutido ahumado difícil de encontrar en superficies, ya que es más típico de Argentina o Alemania, países que tantean un abanico amplísimo de ahumados, según me comentaba el tendero.
Y al salir, he divisado un banco no muy lejos, en un parquecito infantil donde apenas había movimiento, ya que a esas horas los nenes están en la escuela. Ya lo tenía todo a punto para sentarme a disfrutar con mi homenaje.
¡Todo estaba francamente delicioso! He combinado la fruta con bocados de queso, pan y también de carne. ¡Qué banquete! ¡Cómo sabía y cómo olía cada cosa!
No tardé en tener visita. Un perro se me acercó, seducido por las fragancias de mi tentempié. Era un perro bonito aunque sucio, se le notaba que era callejero. Tenía un poco la pinta de aquel personaje de la dama y el vagabundo. “¡Golfo!” Yo le llamé. Y le hice gestos, pero no quiso venir, desconfiado, así que le tiré el hueso de la chuletilla para que lo rebañara. Se lo llevó a unos metros más allá y comenzó a mordisquearlo algo ansioso.
Al poco pude observar como el animal hacía un ruido bastante extraño, como una tos muy fuerte, parece que se estaba ahogando con el pedazo. Poco a poco se iba apretando con las patas la zona donde notaba el atasco y se contraía en sacudidas, cada vez más débiles. Se acercó a mí como pidiendo que le socorriera. Al rato se desplomó. De pronto ya no respiraba ni por la nariz ni por la boca. Parecía completamente muerto aunque se agitó unas cuantas veces más, hasta que, finalmente, sus ojos dejaron de mirar.
Hombre -1, perro -0.
Me terminé las últimas cerezas, me sacudí las miguitas y recogí todo en cada una de las bolsitas a excepción de otra, cuyo destino era la papelera más próxima.
Eran las 12:30h. Todavía tenía tiempo para ir tranquilamente al banco. Con suerte no habría mucha cola.
Bodewin de Michelus