Enamorarse, (¿de uno mismo?)
Qué bonito ha sido enamorarse en invierno, y que aún en pleno verano ardiendo, sigamos sintiendo lo mismo…
Qué bello coincidir en diferentes estaciones, pero que los “te amo” se sientan más fuertes…
No importa si se secan los árboles, o si se moja el cemento, si el sol quema mi piel, o si las hojas moradas iluminan la ciudad, sólo quiero recorrer mil vidas más agarrada de tu mano, impulsando nuestros sueños y dibujando más sonrisas.
Vivimos de “amores imposibles” que se vuelven presos de un tiempo perdido, nos la pasamos esperando lo irreal, cuando lo sincero lo tenemos enfrente, pero nos aferramos a tener los ojos cerrados para seguir soñando, en vez de continuar viviendo.
Antes tenía sentimientos guardados en mi pecho, los callaba entre miradas, con miedo a equivocarme con las palabras; hoy, encontré mi confianza en unos ojos cafés, dónde grito un “te quiero” aunque no salga sonido, y dónde los abrazos son producto de un amor propio que se vuelve uno al conectar las almas.
No busquen amores, mejor, encuéntrense así mismos; no mendiguen los “te quiero” no correspondidos, es mejor comenzar a quererse a uno; y sobre todo, no esperen a que los elijan, de ahí vienen los corazones rotos y las noches vacías, más vale saber esperar cuando uno también está siendo esperado, y más vale elegirse a uno mismo: entregarse el amor que nadie más que uno merece, para después saber compartirlo con aquel que vibre en armonía con tu voz y con tu alma, que baile con tus pasos y acaricie tu sonrisa, y sobre todo, que se enamore de ti, sin importar el otoño o el invierno. -
Daniela Sosa












