Antes, solía culparme una y otra vez, me preguntaba siempre; ¿qué hice mal? ¿por qué? ¿cómo hago para entenderte, para qué sepas cuánto te amo? Y después de tanto, lo entendí. Y no sabes, ¡mierda! Realmente no sabes lo mucho que costo dejarte ir, porque yo seguía aferrándome a la idea de no dejarte. Pero luego entiendes, que por un poco de amor propio, debes dejar ir a esas mierdas de personas que sólo te destrozan cada día más y aunque te amará, entendí que contigo no tenía futuro. Creeme cuando digo que intenté amarte aún con todos esos demonios encima, pero parecía que tú no querías que lo hiciera. Lo curioso es que, cuando a mí no me lo permitías a otra persona sí y ahí, ahí entendí que yo ya no hacía ninguna parte importante en tu vida y me alejé. ¿Sabes lo gracioso? Que dejaste que me fuera, sin insistir y sin más, con lágrimas en los ojos y con el corazón echo mierda pude saber que realmente era así, tú no eras para mí. Y que no merecía estar mendigando amor por alguien que, estaba dejando claro que no me quería o si lo hacía, su manera de querer era un completo asco.
-Ariiel.












