Cuando la gente lo ve caminar por las calles, no podrían decir que Julián es diferente a los demás, ni siquiera recordarían cómo es si no le prestaron atención por demasiado tiempo. Es un tipo común, con pelo, dos ojos, una nariz y una boca. Nada en él resalta significativamente; tiene una vida apacible, simple, si así quisiéramos decir. Es velador en una escuela y vive a exactamente 39 pasos de ésta; no se mete con nadie y nadie se mete con él, las pocas personas que han llegado a entablar conversación con Julián, podrían decir que es un hombre hosco, de pocas palabras, pero sumamente cortes. -Tipo educado-, comenta el rector de la escuela, cuando alguien le pregunta por él.