Hablemos sobre sincronía: Invité a comer al niner mayor y le cuento sobre uno de los hombres que más me ha querido. Porque aunque usted no lo crea a mi me han querido y mucho, los mejores vatos del mundo mundial. Le conté al niner cuando el vato me llevó a Zacatecas al concierto de Vino y Rosas de Joaquín Sabina hace varios años, ya ni me acuerdo cuántos. La cuestión no fue que esa fue mi primer encuentro con Sabina (luego he tenido otros dos), ni que en medio aeropuerto nos firmó todos los posters que llevábamos para todos mis amigos fans de él. Yo aunque me sé de memoria todas y cada una de sus canciones (las conocidas e incluso la desconocida) gracias al hombre que más he querido quien fue quien me introdujo al mundo sabinero, cuando dejamos de ser morritos porque decidí terminar porque… Doany, también decidí que Sabina ya no me gustaba, pero ya qué le hacía si me rodee de puro sabinero, total que no podía estar frente a frente a Sabina y regresarme a Chihuahua sin algo para cada uno. Total que conté la anécdota y tampoco ese es el tema, el verdadero tema es que no existe ocasión en que yo lo mencione, y que él no se manifieste, y lo primero que me dice es: “Estoy aquí frente al poster de Sabina”. ¿Qué probabilidades existen de que dos seres humanos estén tan conectados aún después de tantos años? “A ver, mándame foto del cuadro que tienes enfrente”, fue la frase final y colgamos. Aquí la evidencia de las cosas que solo a mí me pasan… #continuenconloqestaban (en Chihuahua, Chihuahua) https://www.instagram.com/p/CpiVSrVruET/?igshid=NGJjMDIxMWI=