Corazón oxidado
Gael al abrir los ojos se vio a sí mismo como en un sueño, alguien abrazaba su cuerpo entre sollozos, parecía pidiendo perdón mientras una neblina extraña lo alejaba de esa escena cada vez más y más hasta disiparse por completo... Sus sueños le advertían, él se estaba muriendo, pero como no se observaba sangre o heridas en la superficie no parecía importarle. Su corazón era un órgano delicado, sufría mucho, las únicas huellas que habitaban dentro de éste, eran heridas abiertas y cada sueño lo debilitaba aún más. En muchas oportunidades tomaba unos pares de píldoras e iba a darse un baño, el sonido del agua lo calmaba, se recostaba en la bañera, cerraba los ojos e intentaba meditar o dormirse, nunca funcionaba... aunque siempre se preguntaba qué pasaría si esas píldoras lo sumergieran profundamente en un paraíso de ríos y cascadas. Aquel departamento se oxidaba junto a él.
* * *
El espíritu de un niño toca a su puerta, éste exploraba el pasillo atado de un hilo, como profanador de sueños. Gael lo siguió. Sintió una pesada mano en su hombro derecho, una respiración en su nuca, pero al voltearse no vio a nadie, centrando sus ojos en un espejo observó a la bestia sonriendo detrás de él. Permaneció unos minutos más frente al espejo, pensando:
-Quisiera ver algún día una sonrisa mía frente al espejo y poder salir de allí para abrazarme. En realidad, estoy tan lejos de mí...
De pronto, le pesaron los parpados, como cortinas al caer el crepúsculo. La bestia lo atraía hacia su latitud.
* * *
El ambiente siempre ardía, desvaneciéndose, quedando en la absoluta nada, sin tiempo ni espacio, solo un pasillo infinito.
* * *
Gael escapaba a donde fluye el rio, vagando toda la eternidad en busca de ese ser del cielo diurno, al que jamás podrá volver a ver ni arrepentirse, sólo exhumar sus sueños imposibles. Se ahogaba una y otra vez dentro de su memoria cada noche.














