Venían con la premisa de una invitación en formato postal, ligera y a la vez romántica. De inspiración vintage pero moderna y minimalista, con elementos florales que reflejasen su hábitat natural: La montaña.
Susana me comentó su preferencia por las flores silvestres, el diseño poco cargado y fácilmente legible. La sencillez por encima de todo.
La mezcla de flores y hojas, junto con el diseño en espejo le aporta un equilibrio perfecto que casa muy bien con las tonalidades crema, ocres, rosas y verdes. Apostamos por una mezcla de caligrafías en la parte trasera para añadir riqueza visual, que junto a la ilustración de las manos, hacen el tándem perfecto entre diseño e información. La filigrana esquinera, compuesta por hojas y flores, y el marco de contraste completan la decoración sin necesidad de sobrecargar el espacio. Dejando respirar la composición.
En definitiva, una invitación vintage en formato postal que define las preferencias de sus anfitriones: La naturaleza, los viajes y la sencillez de su unión.
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