"Dejémonos de hipocresías"
¿Por qué somos hipócritas?
Esta es una pregunta que muchos nos hacemos, pero que pocas veces nos atrevemos a responder con honestidad. La hipocresía es la actitud de fingir o aparentar lo que no se siente, piensa o cree, con el fin de obtener algún beneficio o evitar algún perjuicio. Es una forma de mentir, de engañar a los demás y a nosotros mismos.
La hipocresía puede manifestarse en diferentes ámbitos de la vida, como el social, el político, el religioso, el laboral o el familiar. Por ejemplo, podemos ser hipócritas cuando decimos que nos gusta algo que en realidad nos disgusta, cuando alabamos a alguien que en realidad despreciamos, cuando criticamos algo que en realidad hacemos, cuando ocultamos nuestros defectos y resaltamos nuestras virtudes, cuando nos mostramos solidarios pero no ayudamos a nadie, cuando predicamos una moral pero no la practicamos, etc.
¿Qué nos lleva a ser hipócritas?
Hay varias razones que pueden explicar este comportamiento, como el miedo, la conveniencia, la inseguridad, la ambición, la envidia, la culpa o la ignorancia. A veces somos hipócritas porque tememos las consecuencias de decir o hacer lo que realmente pensamos o sentimos. Otras veces somos hipócritas porque buscamos obtener algún beneficio o ventaja de los demás. También podemos ser hipócritas porque no nos aceptamos a nosotros mismos y queremos proyectar una imagen falsa de nosotros. O porque deseamos lo que tienen los demás y no reconocemos nuestros propios logros. O porque nos sentimos culpables por algo que hicimos o dejamos de hacer y queremos justificarnos. O porque no tenemos suficiente conocimiento o criterio para formarnos una opinión propia y seguimos lo que dicen los demás.
¿Qué consecuencias tiene la hipocresía?
La hipocresía tiene efectos negativos tanto para quien la practica como para quien la sufre. Para quien la practica, la hipocresía implica vivir en una constante contradicción entre lo que se dice y lo que se hace, lo que genera estrés, ansiedad, frustración y malestar. Además, la hipocresía impide el desarrollo personal y moral, ya que implica renunciar a los propios valores y principios. También dificulta las relaciones interpersonales, ya que genera desconfianza, rechazo y conflictos con los demás. Para quien la sufre, la hipocresía implica ser víctima de una manipulación o un engaño, lo que provoca decepción, dolor y resentimiento. Además, la hipocresía puede afectar la autoestima y la confianza en uno mismo, ya que puede hacer dudar de la propia percepción o juicio.
¿Cómo podemos evitar ser hipócritas?
La mejor forma de evitar ser hipócritas es ser auténticos, es decir, actuar de acuerdo con lo que sentimos, pensamos y creemos. Para ello, es necesario conocerse a uno mismo, aceptarse con las propias fortalezas y debilidades, tener claros los propios valores y principios, expresarse con sinceridad y respeto, asumir las propias responsabilidades y consecuencias de las acciones, reconocer los propios errores y aciertos, respetar las diferencias y opiniones de los demás, ser coherentes entre el decir y el hacer, etc.
Ser auténticos no significa ser perfectos ni infalibles. Todos podemos equivocarnos o cambiar de opinión en algún momento. Lo importante es reconocerlo y corregirlo cuando sea necesario. Tampoco significa ser indiferentes o insensibles ante los sentimientos o necesidades de los demás. Se puede ser sincero sin ser grosero o hiriente. Ser auténticos significa ser fieles a nosotros mismos y a los demás. Ser auténticos nos permite vivir con más libertad, felicidad y armonía.