“El sonido de su propia voz era lo más cerca que tenía de sentirse menos solo. Por eso, después de que su risa amainase, se puso a cantar una vieja canción que solía cantar a un bebé cuando era pequeño. Aunque claro, la versión antigua era mejor que la de ahora, aquella tenía sentimiento, en esta ni siquiera le importaba que las notas estuviesen afinadas, cantar a grito pelado o que ni siquiera pudiese pronunciar bien las palabras a causa de su borrachez...”
– Crow Lynch











