David Thomas Broughton. Ciclo Folk Contemporáneo, CiudaDestino. Centro Cultural Galileo, 8 de noviembre de 2017.
Mientras Broughton se despereza comienza a sacar cacharrería de ninguna parte. Folk de cacharrería, socarrón y lacrimoso, excesivo y susurrante, lleno de sustos y sorpresas que nos va lanzando como el que grita fuego en un silo nuclear. Desmedido en su manera de citar, es capaz de hacer comulgar sus ruedas de molinos con cualquier cosa que se le pueda ocurrir. Y claro, uno se agita incómodo en la silla cómoda, cuando evalúo si va a ser así durante una hora. El yo redicho, y su guitarra. Pero los altavoces chisporrotean, la gente sale despavorida a la primera excentricidad y empieza a gustarme. David, Tomás, tú sabes cómo encender un aforo completo.
Lógicamente no hay nada nuevo bajo el sol. Nada que no hiciera Dominique A, por ejemplo. David Thomas Broughton añade la desfachatez, el teatro, el circo incluso, y una forma de interpretar que tiene mucho de juego, producción y atracción de feria: una forma de darle a la ligereza la forma desmedida de un dragón hecho de alambres. Que no le tiene miedo al desorden porque en realidad, todo está encajado donde debe. Sólo que nos miente, y nos hace creer que el barco volcó y nos hemos despertado en el techo. No parece que esté loco. En realidad suena muy sano. Igual que lo es colgarse de los tobillos. Sano, importante y necesario.