La Web 3.0 representa el siguiente paso o fase de la evolución de internet, que potencialmente podría ser tan disruptiva y representar un gran cambio de paradigma como lo fue en su momento el surgimiento de la Web 2.0. Esta nueva versión se construye sobre los conceptos de descentralización, apertura y gran utilidad para el usuario. Tim Berners-Lee, conocido como el “padre de la internet” expuso algunos de estos conceptos en la década de 1990, señalados de la siguiente manera:
Descentralización: “No se necesita permisos de una autoridad central para publicar algo, no hay un nodo de control central y por tanto no existen puntos de fallo… ni un interruptor de apagado. Esto también implica libertad con respecto a la censura indiscriminada y la vigilancia”.
Diseño de abajo arriba (del inglés, bottom-up design): “En lugar de que el código sea escrito y controlado por un pequeño grupo de expertos, es desarrollado a plena vista por todos, estimulando al máximo la participación y experimentación”.
En un documento de 2001, Berners-Lee discutió el concepto de lo que él llamaba la “Web semántica”. Hasta el momento, las computadoras no poseen una manera confiable de procesar la semántica del lenguaje, por ejemplo, al descifrar el contexto real en el cual una palabra o frase es usada. La visión del experto era la de llevar contenido con significados a las páginas web y habilitar software que puede llevar a cabo tareas sofisticadas para los usuarios.
La Web 3.0 ha evolucionado más allá del concepto original de “Web semántica” propuesto por Berners-Lee en 2001. Esto es debido en parte a que en la actualidad es muy caro y monumentalmente difícil convertir el lenguaje humano, con todas sus sutiles diferencias y variaciones, hacia un formato que sea legible y entendible para las computadoras y a que la Web 2.0 ha evolucionado sustancialmente durante las últimas dos décadas.