Mi Cielo Prohibido
Hay deseos que no deberían existir, pero aun así arden. Eres el mío. El más profundo, el más peligroso… el que no sé cómo detener.
Cada vez que te miro, siento que el mundo se detiene en un silencio cómplice. Tus ojos me llaman sin palabras, como si mi alma te reconociera desde antes del tiempo. No hay razón, no hay límites: solo esta necesidad de tenerte cerca, aunque duela, aunque sea un error.
Tu presencia me desarma. En ti se confunde la ternura con la tormenta, y cada roce tuyo despierta algo que trato de ocultar. Me tocas y el aire se quiebra. Me hablas, y mi cuerpo responde como si tu voz fuera un conjuro. Hay algo en ti que me arrastra, una oscuridad que no temo, porque en ella aprendí a sentirme viva.
Cuando estás frente a mí, me pierdo. No sé si quiero huir o quedarme para siempre en tu peligro. Tus manos, tu aliento, tus silencios… son el límite entre la cordura y la locura. Todo lo que tocas en mí se enciende, y aun cuando intento negarlo, sé que ya no hay retorno.
Nuestro amor no debería existir. Lo sabemos. Pero el destino no pide permiso, solo nos cruza y nos condena. Y en esa condena, te elijo. Una y otra vez. Aunque el mundo no lo entienda, aunque el precio sea mi calma.
Cuando tus labios rozan los míos, el tiempo se desvanece. La noche nos cubre y se vuelve cómplice de lo prohibido. Todo se vuelve piel, suspiro, temblor… Y entre la penumbra, tu voz me reclama como suya.
Eres mi cielo prohibido, mi refugio y mi perdición. La parte de mí que brilla cuando todo se apaga. El secreto que late en mis venas, que me consume y me salva al mismo tiempo.
Llegaste tarde, pero justo cuando debía perderme. Eras la tempestad que esperaba sin saberlo, la sombra que vino a enseñarme que el amor también puede doler y sanar al mismo tiempo.
Y aunque lo nuestro no tenga nombre, aunque el amanecer nos borre cada noche, te juro que en cada latido sigo siendo tuya. Por siempre. En lo oscuro. En lo prohibido.
🩵 26.10.25 – T&S








