LA CRUZ, UN LUGAR A DONDE IR EN EL DOLOR (#wtsedevo #Dolor)
Mi Dios es como un castillo, que me brinda protección. Dios siempre me ayuda cuando estoy en problemas. Aunque tiemble la tierra y se hundan las montañas hasta el fondo del mar; aunque se levanten grandes olas y sacudan los cerros con violencia, ¡no tendré miedo! Conmigo está el Dios del universo; él es Dios de mi pueblo, ¡él es mi refugio! (Salmos 46 - TLA / Paráfrasis personal)
El jueves de la semana pasada tuve un accidente que aunque me llevo a el hospital toda una noche y a estar en recuperación durante toda esta semana, gracias a Dios, Él me guardo y no paso a mayores. Al rededor de las ocho de la noche iba saliendo de un restaurante y sin darme cuenta atravesé la puerta de vidrio con todo mi cuerpo y al caer al suelo lo hice en medio de los vidrios, tuve varias cortadas, por lo que me tuvierón que suturar seis heridas en total, en mi codo izquierdo la herida profundizo hasta el hueso, mis dos manos también, en especial la izquierda fue la mas dañada que aun no puedo escribir ni usar aun, mientras que mi pierna izquierda se hirió hasta la rodilla.
Estando ahí en el hospital aprendi algunas cosas, entre ellas que el Dolor es real, y aunque por segundos pareciera insuperable en realidad no es eterno (por fortuna) pues cuando suturaban las cortadas tuvieron que anestesiarme, en algunas de ellas al principio la anestesia no fue colocada correctamente y cada aguja que entraba en mi carne viva y abierta era un dolor profundo, como si proviniera de mis entrañas (no se donde están, ni como son) pero era un dolor que nacía de algo muy profundo dentro de mi, si no hubiera sido por la anestesia posterior no se que habría hecho, sin embargo ese ejemplo de dolor físico puedo llevarlo ahora y entenderlo también como un dolor espiritual, o un dolor del alma y del corazón que todos los seres humanos también hemos experimentado en algún punto de nuestra vida, aunque de momento pareciera inoportuno, gigantesco y desordenado por alguna razón especial y con un propósito especifico hemos de vivir el dolor.
Durante todos estos días el Salmos 46 lo he hecho mío, y a través de estas lineas eh aprendido que Dios es mi único protector, un Dios que se muestra presente delante de mi como un castillo que me esconde del dolor, donde puedo refugiarme, donde se que aunque todo el mundo este roto y sea caótico, ahí justo en Él puedo encontrar paz, esperanza y alivio para el dolor.
Dios al ser perfecto en todo lo que es y todo lo que hace, también es perfecto en fidelidad. Vemos la fidelidad de Dios en su provisión de seguridad, paz, y consuelo para nosotros, También vemos su fidelidad en sus juicios y su misericordia en medio del sufrimiento.
El dolor nos despierta de nuestra rutina, muchas veces nos hace darnos cuenta que estamos vivos, a merced de Dios, enfrentando asuntos de eternidad: la vida o la muerte. El dolor tiene propósito sin duda alguna, y nos impulsa a una dirección. El problema de esto es que muchos elegirán una dirección errónea y enfrentan el dolor corriendo a la ira, a la amargura, la venganza. Otros Intentamos estimularnos o sedarnos con alguna forma de adicción que nos haga sentir mejor, algo que nos ayuda a soportarlo. Muchas adicciones se disfrazan de manera aceptable y hasta despiertan elogio. Para otros esconderse de tras del trabajo, del activismo audaz, la hiperactividad, viajes y aun de un sorbo pequeño de café parecen ser escondites perfectos para evitar el dolor.
Sin embargo el dolor es solo un medio que Dios permite que pasemos para aprender mas de la vida, de su amor, de el mismo, para que por medio de ese proceso se nos revelen propósitos eternos, verdades absolutas o simplemente profundidades intimas del evangelio. El dolor no es el fin de Dios, ni tampoco es un estado eterno en el que el quiera tenernos, no deberíamos sentirnos cómodos o hacernos la idea de acomodarnos a el dolor, pues solo es un medio que Él utilizará para llevarnos a nuestro destino. En realidad el dolor es un camino que Cristo mismo recorrió, nos enseño a vivir, a superar y aprender.
Jesús se identifica con nuestro dolor, ya que Él sufrió del mismo modo que sufrimos nosotros. Así que podemos decirle a la gente que Él los entiende. Da consuelo el hecho de saber que Él sabe y entiende lo que sentimos y vivimos. Aun así, el dolor necesita mas comprensión e identificación. No es suficiente decirle a alguien que sufre que entendemos su dolor porque estamos en su mismo lugar. Ellos quiere saber que hacer al respecto.
El capítulo 53 de Isaías profetiza con palabras poéticas pero profundas que Jesús lleva nuestras penas; lleva nuestro dolor sobre si. Allí es a donde vamos, al lugar donde sanamos el dolor. La Cruz es un lugar de transferencia para nuestro dolor y quebranto. La Cruz es el único lugar a donde podemos ir en medio del dolor, ahí es a donde debemos correr para poder soportar el dolor, para recibir sanidad, esperanza, es nuestro castillo, nuestra fortaleza mas alta y segura. Sin duda, esto no es algo nuevo ni desconocido. No es un juego de palabras, ni un juego teológico, ni palabrería espiritualizada. Ni tampoco es una cura instantánea con rayo láser. Jesús se hizo carne y vivió entre nosotros, nos tocó y entró en nuestras vidas. Al llevar sanidad con el mismo toque de encarnación, con la misma unción y dirigidos por el Espíritu Santo, andando en el camino de su quebranto con Él, con toda decisión aunque con sensibilidad estamos llevando al que sufre, y nuestro sufrimiento propio a ese único lugar, donde todo es cambiado, sanado y olvidado; la Cruz
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Serie devocional: DOLOR (#wtsedevo #Dolor #UnLugarADondeIr #LaCruz)
Publicado por: Martin MC // Personal // Walk The Same Español











