DISCULPAS
A veces actuamos de una manera que nos deja in-cómodos. Éso es humano. Por éso tenemos las palabras: “Lo siento”. Curan y cierran la brecha. Pero no tenemos por qué decir “lo siento” si no hemos hecho nada mal.
Una sensación de vergüenza puede llevarnos a disculparnos de todo lo que hacemos, de cada palabra que decimos, por estar vivos y ser como somos.
• No tenemos por qué pedir disculpas por cuidar de nosotros mismos, por manejar nuestros sentimientos, por fijar límites, por divertirnos o porque nos estamos curando.
• No tenemos que cambiar nunca de rumbo, si éste es el que más nos conviene, pero a veces una disculpa general re-conoce otros sentimientos y puede ser útil cuando no están claras las cosas en una relación. Podemos decir:
“Siento mucho el pleito que tuvimos”. “Siento mucho que te haya lastimado con lo que tuve que hacer para cuidarme a mí mismo; no tenía la intención de que así fuera”.
Una vez que pedimos una disculpa, no tenemos que seguirla repitiendo
Si alguien quiere seguirnos sacando una disculpa por el mismo incidente, éso es asunto de ésa persona y no tenemos por qué dejarnos enganchar.
Podemos aprender a tomar seriamente nuestras disculpas y a no darlas cuando no sean válidas.
Cuando nos sintamos bien con nosotros mismos, sabremos cuándo es momento de decir que lo sentimos y cuándo no.
”Hoy trataré de ser claro y sano en mis disculpas, asumiendo responsabilidad por mis acciones y por las de nadie más. Averiguaré de qué necesito disculparme y qué no es responsabilidad mía”.
Asumir, es gran parte del acomodo entre dos fricciones:
”Lo siento si te lastimé”.
“Necesitaba salirme”.
”No pensé que te afectaría”.
“Me sentí abrumado(a)”.
“No supe qué hacer”.
”Me equivoqué”.
“Discúlpame”.
Algunas veces, algunas personas, no (sólo) NO ASUMEN SU PARTE, sino que nos responsabilizan de TODO lo que pasa.
Cuando EL OTRO NO ASUME su parte la posibilidad de acuerdo y arreglo es casi nula, perpetúa el problema y la fricción.
Disculparnos por ser quiénes somos, por cuidarnos, por no permitir el abuso, por tomar nuestro lugar, es vergüenza en acción; es ver primero a los demás; es justificar el mal-trato; es pedir disculpas por lo que no toca, algo así como:
“Discúlpame por ayudarte”.
”Discúlpame por comprarte algo que no es de tu gusto”.
Parémonos frente a la verdad. Objetivamente asumamos nuestra parte, y retirémonos emocionalmente de la situación.

















