Semana 5 - Frente al dolor
Muchas veces vemos el dolor y el sufrimiento como algo malo, y siempre en la vida del ser humano se presentan situaciones difíciles y retos que debemos de afrontar; sin embargo depende de cada persona como llevar ese dolor. El dolor no siempre es algo malo, al igual que el sufrimiento. Existen dolores que no pueden ser consolados y en cambio se debe aprender a vivir con él y tenerlo presente dia a dia viviendo por el.
En este momento es difícil de comprender por que pasan las cosas, en especial de una forma tan desprevenida y cuando comienzan a salirnos bien se nos presenta un reto o una piedra en el camino, pero somos nosotros quienes decidimos si esquivar para no tropezar o tropezar con ella y levantarnos para seguir nuestro camino. Todas las personas llevan consigo un dolor, ya sea grande o pequeño pero muchas veces no nos damos cuenta que la persona a quien tenemos al lado sufre más que nosotros o está pasando por una situación peor, por enfocarnos solamente en nuestro sentimiento. Es allí donde entra la empatía. Donde dejamos a un lado nuestro dolor y no lo demostramos a los demás y en cambio reconocer los sentimientos de los demás de manera que así podamos relacionarnos y estar conectados de una manera fraterna creando también una hermandad y un lazo de amistad con otros.
Dejar a un lado nuestros sentimientos es el primer paso para acabar con el egoísmo, si nos enfocamos siempre en nosotros mismos y pensamos en que “solo yo”, “solo a mi me pasa”, “por que yo”... etc. olvidamos la verdadera razon por que estamos aquí y nos volvemos vanidosos, dejando de pensar que todas las personas sufren, todas las personas se enfrentan a dificultades iguales o peores a la que llevamos. El sufrimiento es como un compañero, pues a lo largo de la vida lo encontramos y con él podemos poner a prueba nuestra fe, amistad y realidad.
Muchas veces la felicidad pasa por el sufrimiento, por más fuerte o pequeña que sea la situación. No es decir que el ser humano sufre porque quiera, en cambio es un paso en el que se debe pasar para poder superarse. Aun así debe tener relaciones sanas y que te hagan crecer como persona. Es en los momentos más difíciles donde también ponemos a prueba nuestras amistades y reconocemos a las personas que más nos quieren y valorarlas.
















