Y de repente, todo cambió
La manera de mirarte, ya no era como ver a un ángel
El sabor de tus labios, pasó de ser dulce a ser amargo
Mirar tus ojos no me transmitía paz, sino dolor puro
Tu blanca piel de porcelana con esas pecas, quemaban mis manos
Todo cambió y no sé cómo frenar ésto
Todo cambió y quizá, ya no tenga arreglo
















