Ella o nadie ...
una figura de pureza y belleza inmaculada, contrastada con la oscuridad y la envidia. Su piel blanca como la nieve, labios rojos como la sangre (IA) y una belleza que podía dejarte maravillado.
Se notaba su delicadeza y aunque fuese torpe se veía tierna, cualquier cosa le podría quedar hermoso.
La tenías respirando detrás de tu oído seduciendo cada sentido tuyo, haciendo que tus manos picaran por tocar la nieve de su piel, tus labios por besar las rosas, tu olfato por oler su escencia, tus ojos por mirarle cuál obra de arte y tus oidos para escuchar la melodía que salían de sus labios que eran la tentación.
Como no perder la cabeza ante tal espécimen que solo se ve y se siente una vez en la vida, te podía construir y destruir en un momento y perderla era como clavarte cien cuchillos ante la abstinencia de sentir que no es tuya.
Ella lo era todo o nada ...












