Atentado en la galería
Atentado en la galería
Caminaba contando una por una las fotos de todos los cadáveres que llevaba, amarrados de pies y manos, extendidos en camas y paredes, las imágenes eran elocuentes con sus intenciones, sabía lo criminal de su obra y del impacto que generaría, pero se justificaba pensando, que es la moral y las normas sociales las que nos imponen los límites de nuestras acciones, situación que le abrumaba diariamente al percibir la obediencia de la humanidad caminando al ritmo de un sistema que les introduce el discurso valórico que cargaran sin cuestionar toda su vida, definitivamente las personas que asesinó han sido más útiles muertas que vivas, al sistema le sobran las ovejas.
¿Quién puede negar que en lo macabro también se encuentra la belleza?
Preparó el escenario de la exposición, una ex carnicería, acondicionada como una alta galería de arte, invirtió sus últimos ahorros, no los necesitaría nunca más. Cada foto cuidadosamente enmarcada de color negro, colgaban ocultas detrás de los telones rojos.
La prensa copó la entrada, flamante la alfombra roja, esperaba a los más connotados artistas del momento, escultores, pintores, músicos y poetas atestaron el local a la espera de la presentación de una obra anhelada por años, donde el pintor presentaría su último trabajo “Humanidad”. De pronto el local comenzaba a hacerse estrecho, la comitiva presidencial ocupaba gran parte del costado de la galería y muchos de los invitados no lograron alcanzar un asiento, era evidente que la cantidad de invitados sobrepasaba la capacidad de la sala.
Comenzó leyendo el discurso preparado para la ocasión, las luces bajas evitaban delimitar las sombras con la pared, todos inmóviles presintiendo lo inesperado esperaban tensos que cayeran las cortinas para apreciar todo el arte del monumental artista. De pronto las luces se encienden y encandilando a todos, una brillante luz blanca dio la señal para que los auxiliares tirarán del cordón y comenzara su plan.
El primer grito no se dejó esperar, la concurrencia estaba inmóvil, las imágenes trascendían todas las expectativas, las víctimas apenas reconocibles entre los signos de las torturas y descomposición teñían de un ambiente terrorífico la sala de la exposición, cuando intentan correr se percatan que las puertas están bloqueadas mientras que el artista, aún sobre el estrado enciende un montón de diarios, la desesperación era total hasta que se activó el sistema anti incendios, lo que generó la calma por unos segundos cuando se percataron que lo que caía desde el techo era sangre, hedionda, putrefacta, espesa.
La cárcel era lo último, sacó el machete escondido en su espalda y gritando despavorido hunde el filo en su cuello, estallando un nuevo chorro de sangre sobre el público. El presidente en shock y con su cara cubierta de un color rojizo, solo miraba desde su asiento pensando que tendría que decir a la prensa, mientras el artista daba los últimos espasmos de hombre vivo.
E. Hache.
Imagen de, Gabriel Astaroth











