¿O qué no es evidente que tenemos una clase política aberrante? ¿Es una mentira que la corrupción permea desde la figura del municipio hasta los intereses más importantes de NUESTRO México? ¿Es mentira acaso que se favorecen obras públicas en las que hay inversión de los propios políticos? ¿Es mentira que se aprovechan los cargos públicos para enriquecerse ilegitimamente? Yo de verdad que no creo que sea una mentira, algunas de estas situaciones las he visto, otras sólo las he escuchado, pero ninguna, de cualquier manera me parece apropiada para un grupo de personas que, supuestamente, velan e impulsan los intereses de toda una sociedad, de todo un país; no sólo los suyos, ni los de sus bolsillos; sino los nuestros.
Puede que parezcan actos desesperados -patadas de ahogado- puede que sea cierto que quejarse en las redes sociales no sirva de mucho, puede que ni “el candigato Morris”, ni “el burro Chón” sea una solución real y de peso a los problemas de nuestro país. Pero creo que resulta evidente que la existencia de estas figuras, y la de otros grupos posteriores no es una coincidencia; es más bien un grito bastante sonoro, que parte del reclamo de muchas personas que ven en México más y mejores oportunidades que las que hay hasta ahora.
No sé si “el candidato Morris” es realmente una herramienta política de un partido rival. No sabré tampoco si “#132” fue un grupo preparado y orientado por intereses maquiavélicos. Pero la verdad que no me quedo con eso. Lo que yo veo es una necesidad de expresar, una necesidad de reclamar, y sobre todo, veo a muchas personas que cada día más se unen a esa necesidad.
¿Qué somos borregos? ¿Qué los movimientos no ofrecen nada diferente? ¿Qué no hay que ser radicales? ¿Qué las huelgas y plantones perjudican más que ayudar? La verdad que no sé qué responder a esas preguntas; pero conozco la respuesta de esta: ¿Crees que tu país puede ser mejor? YO SÍ.