El Hombre Palido!!! #illustration #digitaldraw #paleman #panslabirynth #ellaberintodelfauno #elhombrepalido (en Grand Bourg)

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El Hombre Palido!!! #illustration #digitaldraw #paleman #panslabirynth #ellaberintodelfauno #elhombrepalido (en Grand Bourg)
"...Brillante y negro el pelo ,lo abría al medio una raya y caía por los hombros en dos trenzas brillantes y flexibles. Tenía unos labios carnosos y chiquitos que parecían apretarse para dar un beso largo y hondo,de esos que aprisionan toda una existencia. La carne blanca,blanca como cuajada ,tibia como pulmón,se aparecía por el escote y la dejaban también ver las mangas cortas del vestido. El pecho abultadito,lindo pecho de torcaza;las caderas ceñidas,firmes;las piernas que se adivinaban bien formadas bajo la pollera ligera;toda ella producía unas ansias extrañas en quien la miraba,entreveradas ansias de caer de rodillas,de cazarla del pelo,de hacerla sufrir apretándola fuerte entre los brazos,de acariciarla tocándola apenitas...¡yo qué sé!,una mezcla de deseos buenos y malos que viboreaban en el alma como relámpagos entre la noche. Porque si bien el cuerpo tentaba el deseo animal,los ojos grandes y negros eran de un mirar tan dulce,tan real,tan tristón,que tenían a raya el apetito,y ponían como alas de ángel a las malas pasiones..."
Se dio cuenta de que él la observaba. Los ojos encapotados, sorbiendo lentamente el mate, el hombre recorría con la vista el cuerpo tentador de la muchacha... ¡Oh, sí!, había que cansar muchos caballos para encontrar otra tan linda.Brillante y negro el pelo, lo abría al medio una raya y caía por los hombros en dos trenzas largas y flexibles. Tenía unos labios carnosos y chiquitos que parecían apretarse para dar un beso largo y hondo, de esos que aprisionan toda una existencia. La carne blanca, blanca como cuajada, tibia como plumón, se aparecía por el escote y la dejaban también ver las mangas cortas del vestido. El pecho abultadito, lindo pecho de torcaza; las caderas ceñidas, firmes; las piernas que se adivinaban bien formadas bajo la pollera ligera; toda ella producía unas ansias extraña en quien la miraba, entreveradas ansias de caer de rodillas, de cazarla del pelo, de hacerla sufrir apretándola fuerte entre los brazos, de acariciarla tocándola apenitas... ¡yo qué sé!, una mezcla de deseos buenos y malos que viboreaban en el alma como relámpagos entre la noche. Porque si bien el cuerpo tentaba el deseo del animal, los ojos grandes y negros eran de un mirar tan dulce, tan real, tan tristón, que tenían a raya el apetito, y ponían como alitas de ángel a las malas pasiones...