De la esgrima, la forja.
Forjar una espada en Esfiria es forjar una verdad. Por eso las llamamos veritas. La materia prima de la espada es la esencia del ser, la intención por la que se vive, ese será el material del cual se forja. En esto influye mucho la casta bajo la que se nace. Las veritas de la casta de agua suelen ser llenas de gracia y delicadeza, pero de muchísimo filo. Las de la casta de fuego suelen ser espinosas y desordenadas, pero intensas y maleables. Las de madera, muchas veces no tienen forma de espada; a veces son arcos, martillos, garrotes, varas, cuchillas: son las veritas más variadas. Las de pluma son transparentes y fijas, y siempre están divididas en más de una parte: son verdades a medias.
Sin embargo, nos solo la materia prima forja la verdad de un esfir. Decisiones, experiencias, resoluciones ante situaciones y los sueños actúan como martillazos ante la pulpa dentro del pecho. Eventualmente puede ser desenvainada, cuando está lista, directamente del centro del corazón, en donde puede ser guardada cuando no es necesaria.
No quiere decir todo esto que después de desenvainada la primera vez no cambia más -un esfir, en el transcurso de su existir, puede cambiar, reforjar, quebrar, reconstruir una veritas tanto como quiera. Solo tiene que tener cuidado de siempre poder sostenerla, pues si no puede sostener su verdad, no puede argumentar, y por lo tanto, no podrá practicar la esgrima.











