ruido ajeno queda suspendido en el aire. intenta sostener el peso de las palabras, pero se resbalan entre dígitos. sensación de soledad se instala, mínima, pero existe : línea delicada en mandíbula, pestañeos un poco más lentos, una inhalación que quema apenas más de lo necesario al entrar. el derrumbe no es visible, solo es esa forma elegante de alina para quedarse inmóvil y no partirse vulnerable ante otros.
‘ svetlana. mi hermana. ’ respuesta cae limpia. suspiro es lo último antes de recobrar prudencia y control sobre sí misma. ‘ mama supo sostenerse mejor. sistrá, por otro lado, no. hizo muchos chistes, horribles, como si seguir hablando lo suficiente impidiera mi partida. ’ ojos se mantienen fijos en sus manos, que están quietas sobre la mano de su pantalón. ‘ fue la única vez en mi vida que no supe que decirle. ’