Te divertía jugar con mis labios; a mí me gustaba. Te encantaba posar tus manos en mi pecho; a mí me fascinaba.
Pasabas largo rato viéndome a los ojos, intimidaba; pero inspiraba.
Pero un día dejaste de jugar con mis labios para jugar con mi corazón, no sé si lo disfrutabas; pero me destrozaba.
J.Mongua











